El expresidente de Honduras Manuel Zelaya, derrocado el 28 de junio del 2009, regresó ayer a su país tras un año y cuatro meses de residir en República Dominicana.

Miles de seguidores de Zelaya reunidos en los alrededores del aeropuerto internacional Toncontín de Tegucigalpa estallaron en júbilo al aterrizar el avión venezolano que traía al exmandatario desde Managua, pasado el mediodía.

Zelaya anunció en un discurso su decisión de seguir luchando por la convocatoria a una asamblea nacional que reforme la Constitución, similar a lo que pretendía cuando fue sacado del poder. “Vamos a proponer una alianza para la constituyente, para el plebiscito y para la lucha. Vamos con la Resistencia Popular al poder”.

Durante su discurso, la tarima asignada a un centenar de camarógrafos y fotógrafos que cubrían el encuentro se hundió mientras él hablaba a la multitud, pero nadie resultó herido.

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El secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, y la canciller colombiana, María Ángela Holguín, verificaron el cumplimiento del acuerdo que le permitió el retorno.

Desde Bolivia y Venezuela, los mandatarios Evo Morales y Hugo Chávez le enviaron saludos. Y el embajador venezolano ante la OEA, Roy Chaderton, dijo que el Gobierno de Honduras encabezado por Porfirio Lobo será reconocido “posiblemente este miércoles” como miembro de la organización.