El frío empieza a ser menos intenso en esta ciudad y esto motiva a grupos de ecuatorianos a reunirse en las tardes, luego de la jornada laboral, para hacer deporte o degustar algún plato típico.

Tienen en común la nostalgia por su tierra, los sueños de regreso y en estos días además el desconocimiento sobre los temas de la consulta popular que se desarrollará mañana y de la que tienen derecho a participar según la Constitución.

En el sector de Line Plaza, al norte de Chicago, Enrique Salinas con un grupo de amigos, en su mayoría del Azuay, se disponen a jugar ecuaboley. Él llegó a EEUU hace 9 años pero sigue 'sin papeles' y confiesa que no está seguro de ir a sufragar mañana. "La verdad que no me he ido a investigar cómo es eso, pero sí me gustaría cumplir con el voto".

Salinas trabaja en construcción y desea volver a su país este año, pero no tiene claro si las circunstancias económicas se lo permitirán.

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En la misma cancha improvisada está Luis Vasquez. Él observa el juego mientras recuerda que hace 11 años que está en este país.  "No he tenido lugar, pero todavía hay tiempo", responde confiado la tarde del jueves, respecto a si ha leído o no las preguntas de la consulta, pero aclara que sí quiere votar. No obstante, este hombre oriundo de Sigsig, comenta que no se registró en el consulado.

Su deseo de ir a las urnas no es tan fuerte como sus ganas de regresar a la tierra que dejó hace 11 años, pagando 12 mil dólares para llegar a Nicaragua y luego cruzar la frontera mexicana, odisea que duró un mes y tres semanas. Quiere olvidar esos días, muy difíciles dice, pero no se arrepiente porque trabajó en restaurantes para pagar en tres años la deuda que adquirió. Hoy labora en la construcción.

Daniel Castillo, otro de los ecuatorianos concentrados en el juego señala sin dar mayor importancia al tema que no se inscribió.

Nelson Valdiviezo, de la Troncal, quien se reunió el jueves con otro grupo de ecuatorianos en unas canchas ubicadas al final de la calle Francisco, dice que todo dependerá si hay trabajo el sábado porque un día significa la semana de comida para él, su esposa y tres hijos. Hasta ese día no sabía dónde sería la consulta para los ecuatorianos residentes en Chicago.

Refiere que a la Iglesia suelen llevar información impresa para repartir, pero esta vez no la ha recibido.

Valdiviezo y su familia también cruzaron la frontera con México para trabajar en EEUU. Invirtió en esto 18 mil dólares, una parte fue su liquidación en Astra y otra un préstamo.

María, una mujer menuda, ecuatoriana, vende morocho y papas fritas a lo jugadores de esa cancha. No habla mucho, no dice su apellido, pero sí que no irà a votar mañana porque no tiene papeles.

El cuencano Angel Chichuca,  tiene sus documentos en regla, pero replica que no sabe dónde se tomará votación. Uno de sus compañeros le dice haber escuchado que será en un restaurante (la peña). Èl esperaba informarse ayer (viernes) de los temas que se consulta y dónde estarán las Juntas del voto.

En un mostrador de una tienda de ropa la ecuatoriana Luisa Martinez dice rápidamente que ha visto en internet las preguntas y que sí quiere ir a votar, pero no sabe si tendrá que trabajar.