La alerta decretada el pasado viernes en la costa ecuatoriana, ante la llegada de un posible tsunami originado en Japón, afectó el fin de semana el turismo en balnearios del cantón Playas (Guayas) y en otros de las provincias de Santa Elena, Manabí y Esmeraldas.
En Playas el flujo de visitantes disminuyó en un 70%. Ayer solo se instalaron 1.600 carpas con parasoles, de las 5.000 que se colocan en un domingo normal para alquilar a los turistas, dijo Eduardo Ramírez, uno de los 200 socios que ofrecen estos implementos y para quienes los cupos bajaron de 25 a 8. Hasta las 11:00 él solamente había alquilado 4 carpas.
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A esa hora, Víctor García había hecho una sola venta de helados, a diferencia de otros domingos que ha vendido $ 60.
Esperanza López, presidenta de la Cámara de Turismo, informo que la planta hotelera solo tuvo un 10% de ocupación, cuando otros fines de semana es del 80% al 100%.
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La provincia de Santa Elena también fue afectada por la emergencia. Más aún el cantón Salinas, aunque en Montañita la situación se recuperó paulatinamente desde la tarde del sábado, según Leonel del Pezo, presidente de la comuna.
Según reportes de la Cámara de Turismo de la localidad, durante el sábado y domingo hubo un 10% de ocupación hotelera. Algunos locales de comida cerraron sus puertas, ante la evidente escasez de turistas.
Las carpas ubicadas en la playa de San Lorenzo (Salinas) lucieron vacías, mientras que el sábado bares y discotecas de la localidad estuvieron sin gente.
Ottón Arboleda, presidente de la Cámara de Turismo, indicó que se espera una estabilización en las actividades turísticas en esta semana. Se desconoce cuántos turistas llegaron, pues durante el sábado el retorno de cientos de peninsulares desde Guayaquil fue masivo.
En Manabí se canceló el 35% de reservaciones hoteleras en distintos balnearios. “Recién hoy (ayer), la gente ha comenzado a visitar las playas (como Manta), pero tampoco ha sido un gran número de turistas”, declaró Pedro Ponce, titular de la Dirección de Turismo, que ayer efectuaba una evaluación de las pérdidas.
Las playas de la provincia de Esmeraldas también registraron una baja considerable de turistas. En Las Palmas, balneario de la ciudad de Esmeraldas, que habitualmente acoge entre 3.000 y 5.000 personas, ayer había menos de 500 y la mayoría de ellas sentadas en la arena, muy pocos se atrevieron a bañarse en el mar.
En Atacames, la cantidad de personas en la playa era aceptable. “No esperamos gran cantidad de personas para hoy, en algunos establecimientos ni siquiera se ha preparado comida”, dijo Mario Quiñónez, vendedor de refrescos.
En estas dos últimas provincias también fueron afectados los balnearios de agua dulce.
Marejada
La alerta de un posible tsunami en las costas ecuatorianas, por el suscitado en Japón el pasado viernes, obligó a la evacuación de miles de personas. Las playas quedaron desoladas y los efectos del evento natural llegaron como una marejada.