En mi provincia Santa Elena vi luchar a peninsulares, hombres y mujeres jóvenes y adultos en el proceso de provincialización. Recuerdo la marcha blanca de los universitarios, algunos de ellos ya son profesionales; ¡todos nos unimos para mejorar la calidad de vida, para que nuestros recursos se queden en nuestra tierra! y para que mejoren las plazas de trabajo; y que las obras de prioridad sean atendidas en salud, vivienda, servicios básicos, etcétera. ¿Qué pasó en el camino? Empezaron los tintes políticos y se olvidaron de toda la gente que participó en el proceso. Puestos públicos fueron dados no por méritos, sino a dedo; se escogen a los de siempre.

Hace poco hubo otro derrame de petróleo en nuestras playas de Ballenita y Capaes, quedando especies marinas afectadas, pero hasta el momento siguen en silencio autoridades, sin dar a conocer medidas de prevención. De mi provincia, donde nací, a diario hay noticias de jueces corruptos; policías que hacen mal uso del uniforme; invasores de tierras; del clamor de la gente de que no hay agua en determinado sector; que el recolector de basura no pasa por sus barrios; que las planillas de luz están tan elevadas; que sufren asaltos; que políticos pasan peleándose; que en las playas no hay salvavidas. Es triste darnos cuenta de que quienes pregonan que “la provincia es para los peninsulares” tienen trabajando a gente de otros lugares en las instituciones, y no se da oportunidad a los profesionales de nuestra tierra. ¿De qué desarrollo hablamos si nuestra gente está perdiendo las esperanzas en las comunas? ¿Dónde están los empresarios y los inversionistas? De lo único que estamos seguros es de que aquí en nuestra provincia, Santa Elena, su gente humilde, hospitalaria, terminamos siendo los “peones” del “capataz”. Ruego a Dios que algún día esto termine para al fin recuperar la dignidad de un pueblo que ha sufrido por culpa de malas administraciones que creen que nos hacen favores, cuando ahora muchos comprendemos que es un deber atender nuestras necesidades. Queremos cambios notables, que se empiecen a comprometer con las necesidades del pueblo.

Publicidad

Paola Elizabeth Cortez Clavijo,
estudiante, Santa Elena