En el periodo de septiembre a octubre del 2010, Interagua facturó a los ocho departamentos del condominio donde vivo el doble y hasta el triple del promedio de los periodos anteriores. Reclamé e impugné en dos oportunidades y mis quejas fueron negadas; en las impugnaciones, Interagua ni siquiera inspeccionó el medidor del edificio que tenía fuga, y tampoco vino a reparar antes del mes de diciembre cuando ya la Ecapag me había dado la razón.

Había llevado yo este caso hasta la Ecapag, por ser el ente controlador, el que después de un análisis serio decidió que Interagua debía acreditar mi cuenta de más de $ 46 sobre los $ 72,70 que me exigía en pago por el servicio de agua potable. Después de eso, las facturaciones correspondientes a los meses de noviembre y diciembre del 2010 fueron normales, ubicándose en $ 13 y $ 14, respectivamente.

¡Cuando yo consideraba que el problema estaba definitivamente resuelto, recibí la planilla de enero del 2011 con un monto por pagar de $ 57,80; o sea, más de cuatro veces del valor que el mes anterior! Ahora debo volver a reclamar, y después impugnar si como es costumbre me rechazan el reclamo y, obviamente, solicitar otra vez el arbitraje profesional de la Ecapag.

Todo esto significarán tres o más visitas a las oficinas de Interagua y gastar horas haciendo fila, sacando fotocopias de documentos, y más inconvenientes. Llamé al 134 y me contestaron que debo cancelar si no me cortarán el servicio, lo cual está prohibido por la Constitución, pero no para Interagua.

¡Hasta cuándo estos abusos y prepotencia por parte de una institución mal organizada y mal administrada!

¿Quién finalmente da al cliente el respeto que se merece y podrá poner orden en todo este despelote?

Robert Safdie,
Guayaquil