AFP
ALEJANDRÍA, Egipto.- El presidente egipcio, Hosni Mubarak, acusó este sábado a "manos extranjeras" de un atentado probablemente cometido por un kamikaze que dejó 21 muertos y 79 heridos frente a una iglesia copta de Alejandría (norte), dos meses después de las amenazas de Al Qaeda contra la comunidad cristiana egipcia.
El atentado es "una operación terrorista ajena a nosotros" en la que están implicadas "manos extranjeras", afirmó Mubarak en un discurso retransmitido por la televisión estatal.
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Se trata de "un acto criminal odioso que apunta contra la nación, coptos y musulmanes", agregó el presidente egipcio, denunciando "la implicación de manos extranjeras" sin más precisión.
La tensión seguía presente este sábado alrededor de la iglesia atacada, cuya fachada estaba manchada de sangre.
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Desobedeciendo a los llamados a la calma, jóvenes manifestantes cristianos, repartidos en pequeños grupos, lanzaron piedras y botellas contra las fuerzas antidisturbios, que respondieron con disparos de gases lacrimógenos.
"El corazón de los coptos está en llamas" o "la sangre de los coptos no es barata", gritaron los manifestantes.
El patriarca de la Iglesia copta, Chenuda III, reclamó que los autores del ataque sean rápidamente detenidos y juzgados, calificando el atentado de acto "terrorista" y "cobarde" que busca "desestabilizar el país".
El ataque se produjo durante la noche de Año Nuevo, delante de la iglesia de los Santos (al Qidisin) en Alejandría, la segunda gran ciudad del norte de Egipto, hacia las doce y media de la noche, cuando los fieles salían del templo.
La hipótesis de un coche bomba, barajada en un principio por las autoridades, fue descartada por el ministerio de Interior, que reveló que la masacre fue "probablemente" perpetrada por un kamikaze.
El atentado, no reivindicado, se produce dos meses después de que un grupo próximo a la rama iraquí de Al Qaeda amenazara a los coptos de Egipto.
Este grupo reivindicó el asalto el 31 de octubre a la catedral siríaca católica de Bagdad, en el que murieron 46 civiles, entre ellos dos sacerdotes, además de siete miembros de la fuerza pública y los cinco asaltantes.
El papa Benedicto XVI pidió el sábado a los dirigentes del mundo que defiendan a los cristianos contra las intolerancias religiosas, en la misa del primer día del año que celebró en la Basílica San Pedro.
Según las estimaciones, los coptos, la mayor comunidad cristiana de Oriente Medio, representan entre 6 y 10% de la población de Egipto, de un total de 80 millones de habitantes, la mayoría musulmanes sunitas.