AP
OSLO.- En la ceremonia de este año de la entrega de los premios Nobel, el ganador del galardón de la Paz, el detenido disidente chino Liu Xiaobo, estuvo representado ayer por un sillón vacío.
Liu cumple una pena de once años de reclusión en China por pedir cambios radicales en el sistema político comunista que rige el país.
Publicidad
China se enojó cuando el premio fue otorgado a Liu, de 54 años, y advirtió que el país "no cambiará su política ante la presión exterior, en una flagrante interferencia en la soberanía de China". Las autoridades colocaron a los partidarios de Liu, incluyendo su esposa, Liu Xia, bajo arresto domiciliario para evitar que recogieran el premio en su nombre.
En Beijing, la Policía reforzó la seguridad en puntos clave, incluyendo la Plaza Tiananmen.
Publicidad
En Beijing, las televisoras CNN, de EE.UU., y BBC, de Gran Bretaña, perdieron la conexión a las 20:00, justo cuando tenía lugar la ceremonia de Oslo.
La última vez que el premio Nobel de la Paz no fue entregado personalmente fue en 1936, cuando el canciller alemán Adolfo Hitler impidió que lo recibiera el pacifista germano Carl von Ossietzky, y nadie lo representó en la ceremonia.
Varios laureados encerrados o detenidos han sido representados por su familia, pero China no permitió que ningún cercano de Liu viajara a Oslo.
China presionó además a otros diplomáticos extranjeros para que no asistieran a la ceremonia del Nobel.
Otros 17 países se negaron a asistir, incluyendo Rusia, Pakistán, Irán, Venezuela y Cuba.
Por lo menos 46 de los 65 países con embajadas en Oslo aceptaron el requerimiento. Serbia, que en un principio anunció su ausencia, envió a su Defensor del Pueblo.
Unos mil invitados, entre ellos embajadores, realeza y dignatarios, asistieron a la ceremonia de dos horas en el Ayuntamiento de Oslo, al igual que unos cien disidentes chinos en el exilio junto con algunos activistas de Hong Kong.
El presidente del Comité Noruego del premio Nobel, Thorbjorn Jagland pidió, entre la ovación de los presentes, la liberación de Liu y colocó su diploma en un sillón vacío que ilustró la ausencia del disidente chino galardonado.
Un gran retrato del galardonado, con anteojos y sonriente, colgaba en el lugar.
La actriz noruega Liv Ullman leyó la declaración de Liu: "No tengo enemigos", pronunciada ante un tribunal chino en el 2002, antes de ser encarcelado.
La Cancillería china dijo que la ceremonia fue una farsa política y una intromisión en la soberanía judicial de China y que "no representa el deseo de la mayoría de las personas del mundo, especialmente de los países en vías de desarrollo".
Antes del acto, 2.000 escolares se congregaron frente al Ayuntamiento en honor de Liu. Algunos entregaron cartas a Jagland, quien aseguró que la concesión del galardón a Liu no fue un premio contra China, y aconsejó a Beijing que como potencia mundial "debería acostumbrarse a ser debatida y criticada".
En la capital sueca de Estocolmo, otros laureados con el Nobel fueron agasajados ayer en una ceremonia separada.
Medicina
Las primeras palabras fueron para el galardonado con el Premio de Medicina, Robert G. Edwards, de 85 años, quien no pudo viajar a Estocolmo por problemas de salud.
Física
Los primeros en recoger el premio fueron los profesores de origen ruso Andre Geim y Konstantin Novoselov, reconocidos con el Premio Nobel de Física.