PATRICIA VILLARRUEL
MADRID.- Siempre se ha dicho que fue Eric Javier Velastegui Jara, alias "King Wolverine", quien fundó en España los Latin Kings, el 14 de febrero de 2000, en la plaza de la Constitución de la localidad madrileña de Galapagar.
Él niega ser "El Padrino". Ayer, volvió a sentarse en el banquillo de la Audiencia Provincial de Madrid con unos kilos menos de peso y los primeros signos de calvicie. Le acompañan nueve presuntos cabecillas de la banda. Están acusados de asociación ilícita y una falta de lesiones. Las penas a las que se enfrentan oscilan entre los tres años y nueve meses y los cuatro años de prisión.
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En 2007, catorce líderes de los LK respondieron ante la justicia por estos cargos y por amenazas y coacciones. El Tribunal Supremo ordenó repetir el juicio porque consideraba que se habían vulnerado los derechos de los procesados.
En esta ocasión, el Ministerio Fiscal acusa a diez jóvenes (en la anterior vista oral, tres resultaron absueltos y otro se encuentra en busca y captura). Nueve son ecuatorianos (cinco de ellos permanecen en la cárcel) y la única mujer, María Torres, tiene pasaporte español.
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La voz de Velastegui Jara, siempre desafiante, siempre irónica, fue la única que se escuchó en la primera sesión del juicio. El guayaquileño del 77 declaró que se integró en el grupo porque "quería luchar contra el racismo" y "promover la cultura latina".
Era un miembro más. No el líder. Hacía lo que le pedían, "repartir folletos, dar charlas sobre los Incas". Pagaba una cuota de 1,50 euros semanales. Nadie, afirmó, estaba obligado a lucir una estética peculiar (pantalones anchos y collares dorados y negros). Él, de lunes a viernes, "vestía de traje y corbata". Siempre le llamaron "King Eric", nunca "King Wolverine". Rechazó, como afirma la Policía, que siga impartiendo órdenes: "desde que estoy en prisión, estoy desvinculado".
Hoy continuarán declarando el resto de procesados.