Había resignación y preocupación en Fanny Cortez el pasado lunes. Ella había acudido al departamento de administración del cementerio municipal Ángel María Canals para conseguir una bóveda para poder enterrar a su hijo.

Tras la pérdida de su familiar, la respuesta que recibió de la administración del camposanto la afectó más. Le habían dicho que no había bóveda para poder enterrarlo.

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Cortez aspiraba a poder exhumar el cuerpo de un familiar de un amigo que estaba enterrado en una de las bóvedas que tenía. La respuesta volvió a ser negativa; no cumplía los cuatro años para poder exhumar el cuerpo, lo que la llevó a estallar en llanto por la respuesta.

“Nosotros no tenemos 400 dólares que cuesta enterrarlo (en referencia a lo que debe cancelar en otros camposantos de la ciudad)”, dijo.

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En el municipal apenas se paga 25 centavos de dólar para hacerse del derecho de propiedad de la bóveda; mientras que en caso de exhumación, el valor es de un centavo.

El administrador encargado del camposanto municipal, Juan Pavón, señaló que no hay espacio en las 18.000 bóvedas que hay en el cementerio Ángel María Canals.

Fausto Guillén, quien vende flores en el exterior del cementerio, dijo que pese a las dificultades que tienen las personas para enterrar a los fallecidos, logra vender los arreglos florales como coronas.

El cementerio, construido en 1966 en este sector conocido como Batallón del Suburbio, está descuidado en la fachada de las bóvedas y tumbas.

Basura dejada por los que acuden a visitar a sus familiares y amigos fallecidos, afecta la imagen del lugar.

La ampliación de este camposanto fue uno de los pedidos que realizaron moradores del suburbio durante la asamblea pública que realizó el Municipio porteño el pasado 1 de septiembre.

El director municipal de Acción Social, Roberto Vernimen, indicó que ya hay diseños para la ampliación del camposanto, previsto para el 2011.

Nuevas bóvedas
Según el funcionario municipal, está prevista la construcción de dos plantas donde habrá cabida para 710 bóvedas, de las cuales 582 serán para adultos, 120 para niños y 180 nichos adicionales para las exhumaciones.

“Existen los planos y diseños de las nuevas plantas”, sostuvo. Y agregó que actualmente está en estudio para sacar el presupuesto que se destinará para la edificación de las bóvedas.

Vernimen también mencionó que está en proyecto la construcción de un nuevo cementerio, pero en Flor de Bastión. Este tiene dos fases.

La primera es la edificación de plantas sobre un área de 1,59 hectáreas y que tendrá capacidad para 4.000 bóvedas para adultos y 1.000 para niños.

Contará además con un área de reserva (1,80 hectáreas) para ampliación futura del camposanto y que tendrá la misma capacidad de bóvedas.

El director municipal de Acción Social estimó que es “una inversión más grande”, dado que se construirá “un nuevo camposanto”.

Este cementerio tendrá además zona de parqueadero, servicios sanitarios, salas de velación y áreas verdes. El costo estimado de la primera fase es de 380 mil dólares.

Vernimen indicó que también está en estudio el presupuesto que se destinará para su construcción. Se espera que también se realice en el 2011.

El funcionario manifestó que el Municipio porteño tiene a cargo el mantenimiento del cementerio Ángel María Canals y señaló que hay un presupuesto que se destina para limpieza y pintada de las bóvedas.

Adecentamiento
El Municipio de Guayaquil también tiene previsto adecentar el cementerio de Pascuales.

Enterrados
En el cementerio municipal están enterrados los sacerdotes claretianos Ángel María Canals, cuyo nombre lleva el camposanto; y el padre Gerardo Villegas, conocido por ser el iniciador de la procesión del Viernes Santo. Ambos comparten el mismo mausoleo.

Costos
En el cementerio municipal se cobra un centavo por exhumación y 25 centavos para el derecho de propiedad de la bóveda.