El día se muestra intenso e inusual en Cañaveral del Naranjo, un poblado de unas treinta casas de madera levantadas entre montañas y vertientes del cantón Pedernales, en el norte de Manabí. Es sábado pasado y en la cancha de césped, la única del sitio, se alista la elección del Burro más Guapo, un concurso que surgió como una forma de rendir tributo al animal de mayor utilidad para los campesinos que viven aislados de los grandes centros poblados y hasta de carreteras asfaltadas.












