Salud Mujeres, una ONG con sede en Quito, integrada por jóvenes de entre 15 y 24 años, ofrece asesoría gratuita telefónica para abortar.

Lo hacen recomendando a las mujeres ingerir una pastilla que se suministra a pacientes con úlceras y gastritis. Decenas de grafitos con la frase ‘aborto seguro’ y un número de celular promocionan este sistema en Santa Elena, Manabí y otras provincias.

Mantiene una línea gratuita y ha pintado grafitis sobre el tema en varias localidades del país.

Como si se anunciara la venta de una casa o terreno, decenas de grafitis inscritos en paredes de viviendas o cerramientos de Santa Elena y Manabí, entre otras provincias, promocionan el “aborto seguro”. El anuncio, que se lo complementa con la frase “las mujeres decidimos” y un número celular, ha causado alarma en padres de familia, médicos y directivos de planteles educativos. En algunos casos, los dueños de casa se han apresurado a distorsionarlo con pintura o borrarlo.

Publicidad

Al marcar ese número, una voz femenina contesta amablemente. “Salud Mujeres, muy buenas...”, dice e inmediatamente invita a la dama a contar “el problema”.

Este Diario comprobó que Salud Mujeres es un grupo que forma parte de la denominada Coordinadora Juvenil por la Equidad de las Mujeres, una ONG integrada por jóvenes de 15 a 24 años, con sede en Quito y que en la web (www.coordinadorajuvenil.org) ofrece asesoría gratuita para abortos.

“El objetivo de Salud Mujeres es proveer a las mujeres información gratuita, oportuna y científica acerca de cómo se puede interrumpir un embarazo con medicamentos (Misoprostol) de manera segura, con el fin de evitar más muertes de mujeres por abortos inseguros practicados en la clandestinidad”, dice el perfil del grupo.

No obstante, el riesgo para la salud queda claro cuando Carolina (nombre protegido) llama a aquel número y recibe “las instrucciones”.

“Estoy embarazada, desconozco cuántos meses tendré”, afirma Carolina, al manifestar que está interesada en no tener un hijo. Rápidamente la mujer de la llamada pide un número telefónico y el nombre, para devolver la llamada, no sin antes preguntar cuándo fue el último día del periodo menstrual.

Tres minutos después el teléfono de Carolina suena. “Aló, ¿con Carolina? ¿tu acabas de llamar a Salud Mujeres?”, pregunta la voz. “Ahorita calculé y estás en las 8 semanas y 4 días de embarazo”, agrega, luego de que ella confirmara su interés.

Publicidad

A continuación, la voz del teléfono le pide tomar lápiz y papel. “El medicamento que te voy a indicar está garantizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS)”, señala. Puntualiza que si pasan las 12 semanas, Carolina tendría que consultar otro tipo de información. La indicación es precisa: “Compra 12 píldoras de Cytotec (Misoprostol) de 200 mg”, recomienda, y hasta deletrea el nombre del medicamento.

“Colocas cuatro pastillas debajo de la lengua, cada cuatro horas”, dice, al insistir en que, si es necesario, anote las indicaciones. Y lanza una advertencia: “Tendrás un sangrado abundante que durará de dos o tres días, además de cólicos, vómitos, escalofríos y diarrea”. Para eso manda a tomar Ibuprofeno de 6 mg, lo que aparentemente contrarrestaría los malestares.

“Es importante que sepas cuáles son las complicaciones”, señala, y agrega que podrían sufrir hemorragias e infecciones, por lo que debería acudir al hospital. “Los médicos no pueden darse cuenta de que has inducido a un aborto con el medicamento”, añade, y refiere que los síntomas son similares a los de un aborto espontáneo.

La supuesta cliente insiste en consultar si es peligroso el consumir las pastillas. “El medicamento es confiable”, le asegura la voz telefónica y aclara que este es utilizado por los gastroenterólogos para la gastritis, recomienda comprarlo en farmacias pequeñas, “de barrio”.

El diálogo, que dura 15 minutos, culmina con una pregunta: “¿Quisieras que te devolvamos la llamada en quince días?”.

Pero el uso del misoprostol o cytotec, nombre comercial, tiene su complejidad, advierten médicos. La OMS aprueba su uso para pacientes con úlceras y gastritis, afirma la doctora Jésica López, obstetra de Aprofe (Asociación Pro Beneficio de las Familias Ecuatorianas) en Santa Elena.

“El cytotec actúa contrayendo el útero, lo que permite expulsar el producto”, explica López, quien indica que los riesgos de una infección son altos, pues al provocar el aborto con la pastilla podría dejar restos del embarazo dentro del útero, por lo que muchas mujeres han perdido la matriz.

López asegura que estos casos se ven más en jóvenes, y que es aún mas peligroso, ya que no existe una maduración completa del útero, además de no confiar en sus padres cuando tienen los síntomas anormales de un embarazo.

El coordinador del hospital de Santa Elena, Jorge Merchán, dice que el Ministerio de Salud determinó que el misoprostol es de venta libre, sin receta médica, y que es usado por médicos y parteras especialmente en las labores de parto. No obstante, señala que hay profesionales que lo usan, pero por vía vaginal, para provocar abortos.

Respecto a la recomendación de ingerir con ese objetivo, Merchán, quien hizo una tesis sobre el uso de este compuesto, señala que eso es inducir al aborto y las autoridades deben actuar. Igual opina el director de esa casa de salud, Oswaldo Orrala, y el rector del colegio Rovira, del cantón Salinas, padre José Novoa.

Ana María Tapia, jueza de la Niñez y Adolescencia de Santa Elena, indica que cuando la Constitución garantiza el derecho a tomar decisiones “libres y responsables”, se refiere a que la responsabilidad de una mujer embarazada es la de un cuidado propio y del hijo. “Están fomentando la muerte de un no nacido”, dice ella sobre los grafitis. Alega la jueza que quienes inducen a un aborto tienen sus sanciones en el ámbito penal.

La atención por problemas generados por abortos en Santa Elena, Manabí y Guayas presenta cifras altas. Por ejemplo, un registro del área gineco-obstetra del hospital Rafael Serrano López, de La Libertad, revela que en lo que va del año han acudido un total de 154 pacientes con problemas de aborto, de los cuales la mayoría han sido provocados.

Mujeres de entre 15 a 35 años llegan casi cada día al hospital para recibir asistencia médica, con síntomas de hemorragias, fiebres y demás factores que son consecuencia de abortos. La doctora Inés Gutiérrez, directora del hospital, asegura que esta cifra se mantiene desde hace varios años, a pesar de la existencia de más métodos anticonceptivos, además de la educación sexual que se dicta en instituciones educativas.