Cerca de quince hombres con gorras, jeans y algunos con gafas custodian a José Adolfo Macías Villamar conocido como Fito, quien permanece en su casa del barrio San Agustín, al noreste de Manta.
Sus custodios lo rodean, según dice, porque temen por su vida, más aún después que intentaron asesinarlo la noche del jueves pasado. Muestra de ello están las siete heridas de bala realizadas al parecer con “una pistola Glock”, un arma de uso oficial que el Gobierno entregó a la Policía, como el mismo herido afirma que identificó.
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Macías cuenta que iba por la avenida Flavio Reyes, en el sur de Manta, a ver a su hermano William Leodán Macías Villamar conocido como Lan, uno de los tres que murieron acribillados posteriormente la madrugada del viernes pasado en una persecución policial.
Lo acompañaba Gladys Las, una migrante que vive en Italia, cuando vio que dos individuos que iban en una camioneta Dímax verde que era del ex Grupo de Apoyo Operacional (GAO), les dispararon.
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“Esos mismos del GAO siguen siendo de la institución, (…) yo sé que fue la policía”, sentencia Fito, quien admite que su hermano William “enfureció” tras enterarse en la clínica del Sol que dos policías habían intentado asesinarle.
“Mi hermano (William) salió de la clínica enfurecido, y sí es verdad, dijo malditos policías pero como todo el mundo”, dice el herido quien tiene vendas en la nuca, hombro y mano.
José afirma que los acompañantes llevaron a William incluso a un hotel de la ciudad para “controlarlo”, aunque niega que su hermano acribillado por “policías del GIR”, según dice, haya sido quien asesinó al policía Jimmy Jimbo Vega previo a la matanza.
“No hay una evidencia que diga que fue mi hermano, no hay un ojos de águila ni descripción de quién lo mató”, enfatiza.
El uniformado recibió alrededor de la 01:30 del viernes pasado cuatro disparos en la espalda cuando se encontraba en la Unidad de Policía Comunitaria (UPC) de la ciudadela La Aurora, al este de Manta.
Luego de ello la Policía armó un operativo para perseguir a los responsables, acción que terminó alrededor de las 04:00 del mismo viernes último con la muerte de William Macías junto a Darwin Enrique Macías Cedeño, alias el Chavo y Jonathan Panchana Zamora.
“Hay testigos del sector de la Pradera donde acribillaron a mi hermano y sus amigos quienes cuentan que los cogieron vivos, mi hermano se rindió, y un policía de alto rango le dijo: así como te gusta matar pacos, así mismo te vamos a matar a ti y lo mataron”, asevera José.
Tras los hechos, José Macías considera que quizá se equivocó al haberle contado a su hermano William que los policías del ex GAO intentaron asesinarle. Aunque también se niega a establecer alguna vinculación de su hermano en el asesinato del uniformado Jimbo.
Admite que la Policía los persigue desde hace siete años porque se los considera como miembros de la banda narcodelictiva Los Choneros. Aunque también reitera que él y sus hermanos no son miembros de dicha organización delictiva.
“En primer lugar somos de Santa Ana, nosotros vivimos de cinco taxis y de dos lanchas que ya vendimos”, aseguró.
Apuntes: Investigación
Sobreviviente
Pedro Figueroa, abogado de los acusados, anunció que existe una cuarta persona que sobrevivió a la matanza, pero se esconde por temor.
Denuncias
Miembros de la familia Macías Villamar plantearon tres denuncias. Una por el intento de asesinato de Fito; otra, por los disparos contra la fachada de la vivienda de los Macías Villamar; y por el acribillamiento de Lan.