Hoy se firmará el convenio que necesita el colegio Agustín Vera Loor para cambiarse a un local provisional mientras el inmueble, en donde funciona actualmente, se reconstruirá en su totalidad.

El rector del plantel, Eugenio Pesantes, indicó que la Subsecretaria de Educación les facilitará un establecimiento ubicado en las calles Letamendi y Guaranda, por espacio de cinco meses, hasta que concluya el periodo lectivo.

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En ese lapso la antigua sede será reconstruida, pero aun así, explicó el rector, requieren de otras adecuaciones que les permitan brindar educación a 1.067 alumnos, de las jornadas matutina y vespertina.

En la actualidad cuenta con 12 aulas, pero se requieren 24.

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“Hace un año salió a la venta la casa contigua (del colegio), y hubiera significado ampliar nuestras instalaciones, pero hasta la fecha no tenemos respuesta de las autoridades educativas”, refirió Pesantes.

Según el educador, esa petición lleva más de seis años en la Dirección Nacional de Construcciones Escolares (Dinse), pero hasta ahora no han obtenido ningún resultado.

“La Dinse tenía que hacer el informe técnico el año pasado, pero recién el 19 de junio lo terminó, pienso que con esa demora es posible que ya se haya vendido el local”, dijo.

El terreno tiene una extensión de 360 metros cuadrados y cuesta alrededor de $ 75.000.

La reconstrucción del plantel forma parte del convenio bipartito entre la Municipalidad de Guayaquil (financia el proyecto) y la Universidad de Guayaquil, que está encargada de la ejecución.

“Si el Gobierno pide una educación de calidad, que dispongamos cuando menos de un espacio apropiado”, recalcó el rector Pesantes.

Expresó que tras la firma del convenio, la mudanza al otro local tomará de dos o tres días, lapso en que se aspira a trasladar el mobiliario como bancas, escritorios, equipos de computación, entre otros.

En ese tiempo se suspenderán las clases, pero se espera que estas se normalicen lo más pronto posible, a fin de que los estudiantes no se perjudiquen en el programa de estudios.

El cambio genera expectativa entre los alumnos. Hellen Bowen, del octavo año, piensa que en el plantel prestado tendrán comodidad, hasta que se reconstruyan las instalaciones del nuevo colegio, que debe ser entregado en enero del 2011.