La encuestadora más confiable y eficiente en Venezuela, Consultores 21, le da 37% a Hugo Chávez, y 56% a la oposición, en aprobación (junio del año 2010) para las elecciones de la Asamblea el 26 de septiembre. Esto se traduce en que el oficialismo perdería la mayoría absoluta.

La lucha es cuesta arriba, porque a pesar de que los opositores ganen más votos no lograrían posicionar más curules, debido a desproporciones entre los estados, y a la cantidad de diputados por elegirse.

¿Alguien cree que el 26 de septiembre habrá elecciones parlamentarias limpias y libres de todo engaño? No lo creo. El teniente coronel tiene amarrado todo lo que puede, y es bastante. A eso se llama fraude previo. Controla todos los medios con excepción de Globovisión (todavía). Ha asfixiado a decenas de candidatos opositores con acusaciones, inhabilitaciones, prisión, y en 11 años ha llegado a ser mandamás de instituciones del Estado.

Los observadores neutrales no son bienvenidos pero para salpicarse democracia, irán su amigo Kirchner con la bandera de la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) y sabrá quién más. Pero la bestia está acorralada. En su “hacienda” hay pobreza, crimen, y los alimentos que importan se pudren, como se pudre su Gobierno pestilente. En la OEA Uribe le mostró las fincas guerrilleras con fotos, direcciones y números de teléfonos. Congresistas y autoridades del Gobierno norteamericano denunciaron por fin en voz alta el peligro que representa Chávez para la región.

Está claro que Hugo Chávez subió de rango (de “fastidio” a “peligro”) por acostarse con Teherán, así que está nervioso. Ya no puede comenzar una guerra con Colombia para suspender las elecciones, pues Santos tiene la sartén por el mango y lo está haciendo bailar a su compás. No le queda más que usar el fraude electoral; el previo, el electoral propio, y el pospartum. Y, ¿por qué está nervioso? Porque ya no es tan fácil como antes.

La oposición se unió en una “mesa de unidad” con candidatos y planchas únicas, porque la agenda de esa oposición no es estar en contra de Chávez; es la de ofrecer seguridad y empleo, porque por primera vez están haciendo una campaña inteligente y un trabajo extraordinariamente minucioso para minimizar el fraude oficialista, asegurando la presencia de testigos en cada centro, y trabajar con más rapidez en el conteo para evitar las manipulaciones. Sería muy difícil manipular cifras más allá de diez puntos de diferencia. Eso se siente. No se puede esconder. Así las cosas, ¿cómo escapa el animal? Se rumora que Chávez podría desconocer la nueva Asamblea y crear una autoridad paralela, o que tenga un guión escrito, una mentira con la que justifique cualquier cosa (J.V. Rangel, brillante guionista). Hará lo que sea pues esta es la elección que no debe perder, quizás sea esta la última elección “libre”.

Karen Hollihan Brückmann,
Miami, EE.UU.