El agente del DAS que habló bajo la condición del anonimato denunció “una campaña de amenazas y de agresiones” contra detectives que han participado dentro y fuera de Colombia en operaciones ilícitas del DAS y que ahora quieren cooperar con la justicia colombiana para esclarecer esos episodios.

“Ya entraron al plano del homicidio para que uno vea lo que le pasará si habla”, expuso.

Se refería a dos agentes del DAS asesinados y otros dos heridos el 31 octubre del 2009 durante una fiesta de detectives celebrada en Chía, al norte de Bogotá. Fueron atacados con una pistola por el agente Hernando Caballero y el caso fue presentado por el director del DAS, Luis Felipe Muñoz, como la consecuencia de un simple e infortunado exceso de alcohol del homicida.

Los muertos fueron los agentes de contrainteligencia Fabio Ruiz, de 25 años, y Mario Francisco Téllez, de 32, quienes habían hecho parte de la operación de espionaje “Salomón”.

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Los heridos fueron identificados como Santiago Morales Ojeda, de 35 años, y Diana Alfonso, de 30. Este Diario intentó sin éxito contactarlos en Bogotá. “Ellos hacían parte de ese grupo de espionaje […] Qué casualidad que esos detectives resultaran muertos”, declaró un detective anónimo al periodista colombiano Hollman Morris. Felipe Muñoz, director del DAS, identificó públicamente a ese agente como el investigador “Robert Ardila Mateus”, quien siguió de cerca el proyecto “Salomón” y su desarrollo judicial, de acuerdo con documentos judiciales clasificados en poder de este Diario.

Las primeras sospechas sobre la versión oficial comenzaron a tejerse la misma noche del crimen, pues durante varias horas agentes de inteligencia del DAS que llegaron primero al lugar impidieron la entrada de equipos forenses de la Fiscalía General, única autoridad acreditada para levantar cadáveres.