REDACCIÓN-AGENCIAS
.- Emuló a Mahatma Gandhi, como él estudió leyes, y en él se inspiró para luchar de manera pacífica contra la opresión de los negros en Sudáfrica. Para hacerlo Nelson Rolihlahla Mandela renunció a su derecho hereditario de ser jefe de su tribu xhosa de la etnia de los thembu.

La infancia del Premio Nobel de la Paz (1993), y primer presidente sudafricano (1994-1999) elegido democráticamente mediante sufragio universal, se desarrolló en Transkei, entre la simplicidad de la vida aldeana y el respeto hacia la tradición tribal. Así lo cuenta en su autobiografía Largo camino a la libertad, libro que se abre con la evocación de la infancia en el campo, época en la que quedó huérfano de padre. Lo escribió tras las rejas, donde estuvo 27 años de su vida (hasta el 11 de febrero de 1990) al ser condenado a cadena perpetua acusado de terrorismo por su papel en la creación del movimiento del Congreso Nacional Africano (ANC), con el que alcanzó la presidencia.

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Al frente de ese grupo opositor del Partido Nacional Sudafricano, Mandela se convirtió en el ícono de la lucha contra el régimen del apartheid, que implementó políticas de segregación racial en Sudáfrica, país que tiene 49 millones de habitantes.

Pero su éxito político contrasta con los golpes que ha tenido en su vida. Ha visto morir a tres hijos y además ha tenido dos divorcios. Incluso, el pasado jueves la fiesta del Mundial de Fútbol 2010 se opacó pocas horas antes de la inauguración (a la que no acudió), cuando otra tragedia lo golpeó: su bisnieta Zenani Mandela, de 13 años, falleció en un grave accidente de tránsito después de haber asistido al concierto preinaugural.

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El primer gran golpe familiar que vivió tuvo lugar en los años en los que estaba casado con Evelyn Ntoko Mase, cuando su hija Makaziwe perdió la vida a los nueve meses, en 1947; luego el hijo mayor de la pareja, Madiba Thembekile, murió en un accidente de tránsito en 1969, cuando él estaba en prisión.

Entonces las autoridades penitenciarias le negaron ir al funeral. Tampoco le dejaron acudir para dar la despedida a su madre, fallecida un año antes de la muerte de su hijo. En su autobiografía, Mandela narró sobre el dolor que sintió al no poder presenciar esos funerales, y manifestó sentirse culpable por anteponer la lucha política contra el régimen racista del apartheid a su familia. "¿Tomé la buena decisión poniendo el bienestar del pueblo antes que a mi familia?", se pregunta él.

Otro hijo de Mandela con Mase, Makgatho Lewanika Mandela, murió víctima de una enfermedad vinculada a su infección del virus del sida, en el 2005. Sobre su caso, el líder sudafricano habló con claridad, convirtiéndose en la primera personalidad de su país que rompió el tabú de hablar de la pandemia. El país tiene un estimado de 5,7 millones de portadores del virus, uno de cada cinco habitantes; y se calcula que al menos 1.000 personas mueren cada día a causa de esa grave enfermedad y otras 1.400 resultan infectadas.

El sida es uno de los tres males mortales que aquejan a África, los otros son la malaria, que deja 900.000 víctimas anuales en el continente; mientras que los casos de muertes por tuberculosis superan millón y medio por año, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud.

"Hablemos públicamente del sida y no nos escondamos, porque la única manera de hacer que parezca una enfermedad normal es decir que alguien ha muerto por el sida", afirmó.

Su franqueza contrastó con la actitud del que también fue presidente Thabo Mbeki, que en un tiempo negó la relación entre el virus y la enfermedad, y llegó a frenar la distribución de medicamentos antirretrovirales.

La unión de Mandela con Mase acabó con el divorcio en 1958, pero ese año se casó con Winnie Madikizela-Mandela, unión que también terminó. Después de los 27 años de Mandela en prisión, la pareja se separó a los dos años de su libertad. El divorcio se oficializó en 1996. En 1998, Mandela volvió a casarse, con Graça Machel, la viuda del presidente mozambiqueño Samora Machel, asesinado en un accidente aéreo en Sudáfrica.

Hoy, el jovial anciano de las camisas estampadas es un dirigente universalmente respetado y admirado. Probablemente la mayor figura política mundial aún con vida. A sus 92 años ha llegado a llamársele el "estadista perfecto". En su país, entre la mayoría negra es un personaje idolatrado, pero no son pocos los que comparten este sentimiento en la población blanca, que terminó por rendirse ante su carisma, su gran talla humana y su responsabilidad política.

Mandela ha recibido alrededor de 50 doctorados honoris causa por distintas universidades del mundo. Junto a la Madre Teresa de Calcuta, además de Khan Abdul Ghaffar Khan (líder no violento paquistaní que colaboró con Gandhi), es el único extranjero distinguido con Bharat Ratna, el premio civil de mayor prestigio en India.

Así como Mahatma Gandhi (que significa Alma Grande) ayudó a la liberación del pueblo indio del gobierno colonial inglés a través de la resistencia pacífica, y es honrado como el "Padre de la Nación India", Madiba Mandela (título honorífico que se otorga a los ancianos en su clan familiar) es considerado el "Padre de Sudáfrica". Esa Sudáfrica libre, donde predomina la raza negra, con casi el 80% de la población; el 9,1% son de raza blanca (holandeses e ingleses); y otro 9% mestizos, mezcla de holandeses y esclavos de Malasia o África; el 2% de asiáticos, sobre todo indios. La población blanca se va reduciendo, en parte debido a las bajas tasas de natalidad, y porque una parte emigró desde 1994 a Europa, Norteamérica y Oceanía, tras el triunfo del CNA en las elecciones.

En el siglo XIX, la aparición de yacimientos de diamantes y minas de oro fueron el origen de un conflicto, que enfrentó a británicos y colonos originarios de Holanda, Bélgica, Francia y Alemania, ya que ambas partes querían el control de los recursos.

Frederik de Klerk fue el último presidente del sistema del apartheid, luego vinieron Mandela, Thebo Mbeki y hoy Jacob Zuma, polémico por ser polígamo (tiene 19 hijos en tres esposas, una de las cuales lo habría traicionado con un guardaespaldas; y próximamente se casará con la cuarta). Con el primero, el rugby de los blancos era el dominante, con los otros tres el fútbol de los negros se ha hecho un lugar importante con el primer Mundial en suelo africano.