AFP
BLOEMFONTEIN, Sudáfrica.- Los equipos de Japón y Camerún, encuadrados en la llave E, incapaces de ganar en sus partidos previos al Mundial de fútbol y cuyos técnicos han sido cuestionados por sus decisiones, debutan en el torneo, el lunes en Bloemfontein, en un mal momento.

Si 'a priori' los 'Leones Indomables' que lidera el delantero Samuel Eto'o, deben imponerse a los 'Samuráis Azules', que presentan como principal estrella a Keisuke Honda, la fase de preparación de ambos combinados incita a la prudencia a la hora de hacer pronósticos sobre el choque.

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Los dos equipos disputaron un total de ocho partidos de preparación sin firmar un resultado que no fuera mejor a un empate: Camerún y Eslovaquia igualaron (1-1) el pasado 29 de mayo, mientras que los nipones hicieron lo propio, aunque sin goles, ante Zimbabue.

En su historia, los japoneses siempre plantearon problemas a sus adversarios del lunes y los 'Leones Indomables' no fueron capaces de marcar un solo gol a los 'Samuráis Azules', que se han impuesto en dos ocasiones en sus tres enfrentamientos, siendo el otro resultado un empate.

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Esos datos hacen que la afición camerunesa no esté tranquila, y el seleccionador, el francés Paul Le Guen, tampoco debe estar sereno, sobre todo habida cuenta de las críticas que ha recibido por sus cambios constantes en el juego de su combinado.

Una cuestión que suscita el DT galo es cuál será la sorpresa del lunes. "Sé lo que voy a hacer, mi equipo está pensado. Se presenta bien", declaró el entrenador, que no alineará a uno de sus jugadores más destacados, Alexandre Song.

Por su parte, Japón también sufre críticas a nivel técnico y carece de carácter ofensivo de manera evidente, pues en cinco partidos en las últimas semanas sólo el defensa Marcus Tulio Tanaka, de origen brasileño, logró un gol, ante Inglaterra, en choque de preparación (derrota nipona 2-1).

"Tenemos que aprender a pensar por nosotros mismos", dijo el zaguero, que pidió a sus compañeros algo de rebeldía frente a lo que propone el seleccionador, Takshi Okada.

La selección japonesa, de hecho, juega bien, con muchos pases y toques en corto, sin balones largos, pero se atasca en el terreno del rival.

Honda y el centrocampista Shunsuke Nakamura, ex del Espanyol, son tal vez, los únicos que se salvan de la quema, pero son dos argumentos insuficientes para llegar a las semifinales, el objetivo del combinado.

En cualquier caso, la rivalidad asiática podría hacerles un favor a los nipones. "Dije a mis jugadores que podríamos hacer como Corea del Sur. Nos toca", proclamó el sábado Okada, tras la victoria de los surcoreanos ante Grecia (2-0).