Por Jorge Barraza (jorge.barraza@conmebol.com).- Como Alejandro Magno, José Nasazzi fue el más grande capitán de la historia. En su caso, del fútbol. Era el guía espiritual por antonomasia, el que infundía respeto, confianza y valor. A su natural liderazgo le unió su paso invicto por los torneos del mundo. Campeón sin derrotas en los dos Juegos Olímpicos que participó (1924 y 1928), campeón inmaculado del primer Mundial de fútbol (1930), el único que disputó. Antes y después, cuatro veces vencedor de América (1923-24-26 y 35). Zaguero fuerte y veloz, figura cumbre del gran fútbol rioplatense y responsable supremo de la gloria que bañó desde los albores la camiseta uruguaya.














