Ante la retención de Orlando Quishpe (acusado de crimen) por la comunidad La Cocha, el ministro Gustavo Jalkh dijo que la Unidad Antisecuestros de la Policía podría intervenir, pues la retención es una violación de los derechos humanos...
Lo que pasa es que existe una convulsión social, no hay credibilidad en la justicia común. Tuve un acercamiento con los familiares del muerto y me decían que si va a la justicia común, en seis años (Quishpe) estaría fuera de la cárcel. Pero nuestra posición política es que cuando hay un dictamen en la jurisdicción indígena, la justicia común tiene que acatar. Pero el dictamen (de La Cocha) creo que están cambiando para entregar (a Quishpe) y que cumpla los 25 años de prisión.
¿Qué ha hecho la dirigencia para contar con la ley que debe coordinar la justicia indígena con la ordinaria?
Hay un equipo de las nacionalidades que está trabajando sobre los distintos sistemas de justicia. Con la asambleísta Lourdes Tibán estamos recopilando estos datos para aglutinar y unificar en un anteproyecto de ley que irá a la Asamblea.
¿Hay excesos y violaciones a los derechos humanos en las prácticas de justicia indígena?
Sí creo que hay excesos en la aplicación de esto, lo que debe ser normado o tratado con un formato de rehabilitación (para los infractores). Y los familiares del asesinado también tienen que llevar un proceso de recuperación, pues afecta emocionalmente. Pero desgraciadamente eso no sucede en el país.
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¿Es difícil que en la justicia indígena no se vulneren los derechos de los demás?
Esta vez ocurre porque hay un muerto, pero en cosas más leves tienen su proceso.
Entonces, ¿qué papel juega la dirigencia nacional?
Somos mediadores. Los jueces son las asambleas, el colectivo de ancianos.
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Con las prácticas de la justicia indígena parecería que hay ecuatorianos que no gozan de derechos humamos, pues se los somete a varias torturas...
Siempre hay una regla común en las comunidades, pueblos y nacionalidades, y dentro de ella hay estatutos, códigos que hay que respetar... como el derecho humano...; lo que ustedes están viendo que hay tortura es cuando todas las reglas de procedimientos, de convivencias, han sido rotas.
Hay que dimensionar dos cosas: dentro de las reglas de nuestras comunidades hay las garantías de los derechos humanos. Ninguna comunidad hace por locura para que sean colgados o reciban castigos, hace por algún efecto negativo que ocurre. O bien ese proceso negativo se limpia o va a generar más continuidad de las faltas, a sembrar más asesinos. La intención es borrar las maldades.
¿Estos excesos se están volviendo frecuentes?
No. Yo he sido defensor de los derechos humanos desde el punto de vista de cuando somos afectados como pueblos colectivos y como individuos sociales, pero entre indígenas aún tenemos procesos que resultan incomprensibles.
¿A la dirigencia indígena no le ha faltado jugar un papel activo y abanderarse de una ley que permita aplicar su justicia sin excesos?
Esas leyes van a venir en el futuro. Pero ya hay un avance que quisiéramos que se implemente lo más pronto posible, en el cual se respeten los derechos humanos, principalmente.