Una vez más los afiliados al IESS temen por el futuro de su dinero.

Muchos gobiernos han recurrido a estos fondos o han dejado de pagarle lo que corresponde cuando han necesitado aliviar la crisis fiscal.

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Este Gobierno le pagó 888 millones de dólares para saldar la deuda del Estado, aunque el cálculo de la deuda era mayor. Sin embargo, hoy el Estado le debe nuevamente y, además, alivia su déficit con la emisión de bonos que el IESS compra.

Entre los afiliados, los empleados, los trabajadores, los que pagan el seguro campesino, los jubilados, que son los dueños del dinero, hay preocupación porque es un riesgo concentrar la inversión en una sola fuente y porque en el presupuesto del Estado del 2010 no aparece partida alguna destinada al pago de la deuda. Es urgente que se dé a conocer a los afiliados cómo se la pagará y que se aclaren todas las dudas acerca de la compra de bonos, en lo que se refiere a su legalidad, rentabilidad y seguridad. Es su dinero y tienen derecho a conocer la forma en que se lo maneja.