“Me siento un hombre privilegiado y aquí con trabajo podemos hacer cosas grandes”, expresó Carlos Donoso, al preguntarle por qué su sueño de vivir en los Estados Unidos, lo cambió después de 17 años para dedicarse a cultivar la tierra en una pequeña finca que compró en Mocache, Los Ríos.
Sus dos hijos estudian y viven junto a su ex esposa en el país que dejó, mientras él con un grupo de trabajadores atienden una huerta de 20 hectáreas de cacao CCN51. Al incursionar no contaba con tierra, ni conocimiento sobre el agro, pero pudo más el amor que su padre le inculcó por la agricultura. Con una mentalidad distinta a la de sus vecinos, ‘el americano´ como lo apodan, hace más de cinco años sembró cacao en lugar de maíz con una dedicación total, como comenta, regándolo de domingo a domingo y aprendiendo todas las labores.
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A medida que se interna en su cacaotal, que cuenta con riego estacionario y una media de producción de 60 quintales de grano seco por hectárea cada año, Donoso emocionado señala las mazorcas grandes, que a menos de un mes estarán para bajar. “Es un tamaño espectacular, un cambio favorable respecto a años anteriores, que presumo aumentará mi producción a más de 70 quintales si la enfermedad de la monillia sigue controlada”. Anota el productor que tras una tarea muy costosa pudo erradicar manualmente la caminadora (maleza) y el buen estado de la huerta lo logra con productos naturales que sirven para descomponer la materia orgánica (hojas, ramas) controlar la enfermedad que pasma las mazorcas (monillia) y matar a los hongos y plagas que se hospedan en el suelo. “Yo prefiero estar aquí que en la yoni.. Gano vendiendo cacao, me alcanza para mantener a mi familia en los Estados Unidos y vivir cómodamente”, dijo.