Distintos panoramas viven los arroceros de las provincias de Los Ríos y Guayas ante el inicio de la cosecha de invierno.

Los fluminenses, que recogen el arroz solo en esta época del año, tienen sus bodegas listas para recibir la producción.

Mientras que en los cantones Samborondón y Salitre, en la provincia del Guayas, donde hay dos cosechas por año, no hay espacio para almacenar el producto en cáscara.

En la parroquia Tarifa, de Samborondón, por ejemplo, la piladora del Pacífico tiene capacidad para 100 mil sacos, pero sus cuatro galpones y seis silos están abarrotados.

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Su administrador, Jorge Abeiga, dice que hay arroz en cáscara que está embodegado desde el 2008.

“El arroz se pila (descascara) bajo pedido para evitar que pase mucho tiempo guardado y se dañe”, expresa Abeiga, quien está preocupado porque no hay demanda del producto.

El 30% del personal de esta piladora está activo, “a los demás se les ha dado vacaciones ante la caída de las ventas en el 10%”, agrega.

Otras piladoras del sector advierten que no pueden recibir producción que se genera en campos contiguos debido a que no hay espacio para almacenar, ni dinero para comprar arroz.

Dicen que llaman a sus habituales compradores para ofrecer a $ 28 un arroz viejo (más rendidor) que se cotiza en $ 34, y aún así no hay demanda.

Marlene Hidalgo, una comerciante mayorista que llegó de Quito a la zona arrocera del Guayas, concuerda en que las ventas han bajado, incluso para los intermediarios.

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Comenta que antes llevaba a Quito mil quintales de arroz pilado cada quince días. Ahora está cotizando el precio para decidir si lleva 700 sacos, después de un mes sin comprar.

Hidalgo, quien reparte arroz a los mercados, hoteles y restaurantes de la capital, acostumbra a tener en su bodega 500 sacos por cada una de las diez marcas que comercializa, pero está bajando sus provisiones por temor a comprar a un determinado precio y que luego el valor del arroz disminuya.

Para ella, el problema se presenta por falta de circulante de los consumidores.

“En este negocio se trabaja a crédito, pero sin circulante cobrar después se hace más difícil”, comenta.

A los agricultores de Samborondón les preocupa la situación de las piladoras a su alrededor, porque la cosecha de invierno en ese cantón comenzará en quince días y no hay capacidad de almacenamiento.

Los campesinos, sin embargo, no creen que la gente haya decidido comer menos.

Dicen que la poca demanda se debe al arroz peruano que, según sus denuncias, está ingresando de contrabando por Macará, provincia de Loja.

Así lo afirman los dirigentes del Centro Agrícola de Samborondón, César López y Germán Martínez.

Los agricultores están preocupados porque si los industriales no vacían sus almaceneras no tendrán dónde guardar el grano.

Por eso piden al Gobierno y a las autoridades del Ministerio de Agricultura un mayor control en la frontera, que se busquen acuerdos políticos de comercialización con otros países, no solo con Venezuela o Colombia, y que se concrete la construcción de centros de acopio en Samborondón.

En Salitre, los productores se quejan porque el precio oficial del arroz ($ 28 la saca de 205 libras en cáscara) no les deja mayores ganancias.

Los salitreños piden que se incremente el precio mínimo de sustentación con base en el costo de producción.

Luis Elao, en una piladora sin nombre, explica que los costos de producción son altos y que si no se resuelve eso “muy pronto habrá caos en el campo”.

En la parroquia La Victoria, en Salitre, las piladoras pequeñas están cerradas.

No hay actividad debido a las recientes inundaciones.

Otra piladora en Salitre, la de William Almeida, tiene 30 mil quintales que no se han vendido, su capacidad total es para 50 mil sacos, por lo que el espacio para recibir la nueva cosecha es reducido.

Para evitar que la sobreproducción de esta cosecha afecte el precio del mercado interno, las autoridades del Ministerio de Agricultura concretaron la exportación de 150 mil toneladas métricas (t) de arroz en cáscara a Venezuela.

La venta se hará en junio, según el ministro Ramón Espinel; pero desde el viernes se envió al mismo país parte de las 20 mil t pactadas en el 2009.

El subsecretario de Agricultura, Rafael Guerrero, sostuvo el jueves que también se está negociando exportar a un país de la antes Unión Soviética.

Decisiones: Del Gobierno
Mayo del 2008
Acuerdo. El ministro de Agricultura de ese año, Walter Poveda, firmó un acuerdo para exportar 60 mil toneladas de arroz a Venezuela.

Junio del 2008
Cierre de frontera. Ecuador estableció la prohibición de exportar arroz a Colombia, habitual comprador del excedente de la gramínea.

Agosto del 2008
Se fija precio. El Gobierno estableció el precio mínimo de sustentación en $ 28 la saca de 205 libras. Desde entonces no se ha fijado un nuevo valor.

Abril del 2010
Negociación. Casi dos años después, Ecuador planea vender 100.000 toneladas de arroz a Colombia. Se prevé concretar la venta en un mes.

Cifras: Desiguales
Ramón Espinel
Ministro de Agricultura
“El país está listo para recibir una de las cosechas más grandes de arroz, que bordeará las 900 mil toneladas”.

Eduardo Bejarano
Gerente de la UNA
“Yo creo que el excedente de la cosecha de invierno va a bordear este año las 150 mil toneladas de arroz en cáscara”.