Cuando empieza a llover los habitantes de las ciudadelas Valencia y Barcelona, de Villa España, saben que tendrán que preocuparse de dos problemas: la inundación de sus calles y el olor nauseabundo de las aguas servidas que se mezclan con las aguas lluvias. Esa es la experiencia que han adquirido desde el inicio de este invierno las más de 200 familias afectadas.
Narcisa Campuzano, presidenta de la cdla. Valencia, explica que el agua puede sobrepasar los bordillos de la urbanización y ocupar por lo menos cinco cuadras. El charco, explica, se extiende desde el almacén Tía, en la avenida principal, hasta la tercera calle dentro de la ciudadela.
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La casa de Nila Cevallos, de 30 años, tiene este problema, por lo que abrir las puertas o ventanas luego de una lluvia fuerte es casi una prohibición.
“El olor es muy fuerte y molestoso. Es mejor estar encerrado y así protegerse. Además la niña no puede salir”, comenta.
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Para que Leila, su hija de 3 años, pueda salir, cuenta, primero debe hacerlo ella y revisar si no hay heces que hayan quedado en la acera luego de que bajara el agua. En el caso de encontrarlo –como sucedió la semana anterior– debe tomar una manguera y limpiar el jardín donde Leila juega.
Para Cevallos el olor es una molestia secundaria ante la posibilidad de enfermedades relacionadas con las continuas inundaciones de su calle.
Guillermo Cuesta, quien vive en la calle frente a Cevallos, comparte su preocupación. Él tiene dos hijos de 4 meses y 3 años y tiene miedo de que se enfermen por el contacto con el agua sucia que invade su calle.
El día que tuvieron el nivel más alto de agua, según Guisella Cortez, de 24 años, recaudadora de la urbanización, fue el miércoles pasado, cuando el charco entró a la oficina de administración de la ciudadela. Ese día, cuenta, las personas tuvieron que utilizar botas de caucho para salir por la puerta principal.
El problema del agua que rebosa de las alcantarillas y no es drenada con facilidad también ha causado malestar a almacenes como Tía, donde, según empleados, se ha tenido que alquilar una bomba para destapar el ducto que se encuentra en el parqueadero.
El inconveniente de los moradores de Valencia se repite con menor intensidad en la ciudadela Barcelona, donde el problema no son los malos olores sino el tiempo en que se demora desfogar el agua de las lluvias.
En esta urbanización el agua inunda hasta dos cuadras desde la puerta principal.
Cinthya Mora, administradora de la urbanización, dice que este problema se repite desde hace tres años y que pese a las quejas que se ha presentado a Interagua las soluciones son momentáneas. En esta ocasión, comenta, empezaron a llamar a la empresa desde hace dos semanas. Han ido una sola vez y las inundaciones se repiten, por lo que el jueves pasado enviaron una carta de reclamo.
La administración de la urbanización Valencia tuvo la misma iniciativa la semana anterior; sin embargo, no creen que esta traiga una solución duradera. Sobre estas denuncias personal de Interagua indicó que esta semana deberán realizar inspecciones para dar un diagnótico del inconeniente.
Mosquitos
En las ciudadelas Valencia y Barcelona los moradores del sector se quejan de la cantidad de mosquitos. Dicen que no hay fumigación en la zona hace más de seis meses
Luz
En la ciudadela Valencia los habitantes dicen sentirse “a media luz”, pues desde el racionamiento de energía desconectaron el servicio en la mitad de los postes y hasta ahora no los han conectado, pese a las quejas presentadas.
Inconformidad
Peter Ojeda
Morador
“Aquí lo que más hay es niños, estas inundaciones son peligrosas para ellos y la salud de todos los habitantes”.
Elba Peñafiel
Habitante de Valencia
“No habría problemas si el agua se desfogara rápido, pero se demora mucho y también se rebosa, las alcantarillas están burbujeantes”.