Los restos de un antiguo avión AT-33, que perteneció al Escuadrón de Combate Tiburones de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE), causan malestar entre moradores de esta ciudad.
El aparato, que lo trajo el Municipio de Riobamba, fue colocado en el Parque Lineal Chibunga (antes parque ecológico), muy cerca del grupo de monumentos dedicado a Monseñor Leonidas Proaño Villalba, ex obispo de la Diócesis de Riobamba.
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El director municipal de Cultura, Carlos Solís, argumentó que “el traslado del avión fue con el fin de transmitir actividades de carácter didáctico, interactivo y pedagógico, para que los niños puedan ingresar al avión a aprender sobre la aviación y los pilotos de nuestras Fuerzas Armadas”.
Oposición
Pero, en cambio, el Movimiento Humanista de Chimborazo expresó a través de sus voceros su malestar por el traslado de este aparato que supone la implementación de una “cultura de muerte”.
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Además, este movimiento se plantea varias interrogantes: ¿Qué hará una chatarra de guerra junto al monumento de Monseñor Leonidas Proaño, candidato a Premio Nobel de la Paz? ¿Qué actividades didácticas, interactivas y pedagógicas aprenderán en este artefacto bélico?
El Movimiento Humanista señaló además que “se hacen los esfuerzos por construir una cultura de paz y no violencia, y que no se permitirá que nuestros hijos, los niños y niñas, jueguen a matar, interactúen con objetos hechos para matar, que no se anide en su mente y corazón que la única manera de arreglar los problemas es la guerra, la beligerancia, la violencia”.
Y solicitan a las organizaciones que trabajan por la niñez y adolescencia que se opongan a la colocación de este artefacto de guerra.