Xavier Romero Sares,
economista, Guayaquil.- Ciertos medios han retrocedido en la lucha por la libertad de expresión, defendiendo mezquinamente sus propios intereses. Ya los conocemos, están perfectamente identificados y quedarán en la memoria de los ecuatorianos como traidores de sus principios.
En esta lucha han caído algunas cabezas y otras están en la mira. ¿Por qué?, por no callar, por no hacer coro de las supuestas bondades y maravillas de uno de los peores mandatos que le ha tocado vivir al Ecuador. La mayoría calla. Se hacen de la vista gorda, miran para otro lado, y maquillan su cobarde posición con vocecillas que pretenden protestar también. Es vergonzoso lo que hacen. Deberían quitarse la máscara de una buena vez y declararse abiertamente defensores de la ineptitud, del despilfarro, de la incompetencia, de la corrupción, de la intolerancia y la mediocridad.
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Es lamentable ver doblegadas, derrotadas y arrodilladas voces -y rostros- que supieron ser referentes, dueños de una verticalidad y objetividad a prueba de balas. Y lo digo literalmente, pues no callaron ni siquiera en tiempos de gobiernos de facto. Otras, fueron comparsas y lo siguen siendo.
Nuestra voz de aliento para los medios valientes, serios y comprometidos con la libertad y la opinión. A través de ellos, los ecuatorianos todavía podemos sentirnos representados y defendidos de los atropellos del autoritarismo que campea en nuestro país. El insulto bajo no tendrá cabida porque las palabras se toman según de quién provienen. La calentura no está en las sábanas, y la corrupción mucho menos en la prensa libre. Prensa, ¡a seguir investigando y denunciando, con bases y pruebas contundentes. Lo que ustedes hacen no lo hace nadie más. Nuestra confianza está en su trabajo, porque es la piedra sobre la que cada día se construye la verdad!
Xavier Romero Sares,
economista, Guayaquil