Jefe en El Telégrafo se rebeló por gastos

Domingo, 14 de Junio, 2009 - 00h00
14 Jun 2009

Un jefe de diario El Telégrafo apeló a la cláusula de “objeción de conciencia”, incluida en la nueva Constitución,  al presentar su renuncia, porque –dice– “no podía seguir mirando el despilfarro, la ineficiencia y la corrupción con la que se manejaba El Telégrafo con la plata de todos los ecuatorianos”.

Fermín Vaca, editor regional en Quito desde octubre del 2007 hasta octubre pasado, dice que pidió información sobre la circulación, pero “nadie sabe con qué criterio se regalan (los periódicos)”. Entre los aportes del año pasado ($ 7 millones) y los planificados para el 2009,  el diario recibirá $ 16,1 millones del Estado (aún no se entrega todo); aunque tiene pérdidas acumuladas por $ 4,7 millones ($ 3,6 millones en el 2008).

De tener solo un medio  (Radio Nacional), el Gobierno  pasó a manejar quince: cinco canales de televisión, cuatro radios, dos periódicos y cuatro revistas. El Estado se convierte, como nunca, en la instancia  que más medios concentra. Con  $ 27 millones se ponen  en  marcha  los cinco medios estatales;  los diez  incautados están valorados  en $ 96 millones.

Una auditoría realizada a los estados financieros de El Telégrafo al 31 de diciembre de los años 2008 y 2007, por la firma Aseger (Auditores y Asesores Gerenciales), determinó que durante el año pasado su mayor accionista, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), entregó a El Telégrafo aportes en efectivo por $ 7 millones.

También se establece que los compromisos de pago adquiridos para el presente año suman $ 6’900.000. Sin embargo, las pérdidas acumuladas entre  2008, 2007  y años anteriores alcanzaron los $ 4,7 millones.

El volumen más grande de ese déficit se dio en el 2008, cuando alcanzó  los $ 3,6 millones, es decir, el 77% del total de  pérdidas acumuladas. El déficit de ese año, de acuerdo a la auditoría  entregada al directorio y accionistas de El Telégrafo, el pasado 28 de abril, “se origina por cumplir las instrucciones de su principal accionista, en relación a convertir a la compañía en el primer diario público del país, con circulación nacional, aumentando su tiraje de 4.000 ejemplares diarios en el 2007 a 23.000 ejemplares diarios promedio a diciembre del 2008, alcanzando la última semana de ese mes aproximadamente 30 mil ejemplares, sin que esto signifique un incremento proporcional en los volúmenes de ventas de publicidad”.

Otras causales que impactan en la operación de El Telégrafo, identificadas en el estudio, son el alto desperdicio y consumo de materia prima por tener una prensa con tecnología muy antigua, elevados gastos de redacción (aproximadamente  $ 1 millón en  el 2008) y el costo de servicios editoriales externos y coberturas, entre otros rubros.

Hubo otros gastos en  el 2008: $ 397 mil en la remodelación del edificio principal; $ 325 mil en la compra de  maquinaria  para la rotativa; $ 236 mil para  equipos de computación, licencias de software y servidores; la  adquisición  de  muebles y enseres  por $ 216 mil,  así como cuatro  camionetas para el área de redacción a un valor  de  $ 92 mil.

Debido al nivel de pérdidas acumuladas ($ 4,7 millones) la compañía no tendría otra salida más que la disolución, pues el déficit supera el 50% del capital y las reservas de la empresa.

Sin embargo,  el Ministerio de Economía (que  tiene el 99,63% de las acciones desde el 19 de diciembre del 2007)  programa aportes de más de $ 9 millones para el 2009 y alimenta  las expectativas de los administradores de El Telégrafo de que podrán sustentar sus operaciones y cumplir con sus obligaciones, según consta en el informe.

Estos aportes son: una inyección para financiar la operación por $ 4’530.000 y los recursos  para la adquisición de una nueva rotativa de la compañía KBA por cerca de $ 4,5 millones, cuyo pago deberá ser cubierto hasta noviembre próximo.

El primero de los rubros es mencionado por el informe de los auditores como aportes confirmados. No obstante, hasta el cierre de esta edición, el Ministerio no precisó la fecha en que se canalizará este  aporte.

En el informe consta que la rotativa debe entrar en funcionamiento a fines del 2009 y deberá alcanzar una meta de impresión de 39.000 ejemplares diarios, con lo que se espera reducir costos y mejorar su cobertura.

No obstante, según explica un ex gerente del periódico, que pide que no se lo mencione,  este solo vende unos  2.000 ejemplares mediante suscripciones a personas naturales e instituciones públicas y la cantidad restante se reparte gratuitamente.

“De acuerdo a los resultados del referéndum (por la Constitución), antes de las últimas elecciones pidieron que se le dé más fuerza (en la distribución) al Oriente y, en Guayaquil, a las parroquias Febres Cordero y Tarqui, donde el Partido Social Cristiano  tiene más fuerza”.

“Esta fue una orden de Vinicio Alvarado a través de Roberto Puga. Se regalaron aproximadamente 25.000 ejemplares diarios los meses de octubre, noviembre, diciembre y enero”. Este Diario  pidió una entrevista a Alvarado, pero no respondió.

“¿Cómo vendes un diario que se regala?”,  cuestiona el ex gerente. En el periódico se analiza si se vuelve una edición completamente gratuita o si, más bien, se mantiene el precio de venta señalado, que actualmente es de $ 0,25, frente a un costo de producción estimada de $ 0,29.

Fermín Vaca, editor regional en Quito desde octubre del 2007 hasta   octubre pasado  (desde entonces ha habido dos más), dice que cuando estuvo en el cargo pidió  información sobre la circulación. “Nadie sabe con qué criterio se regalan. La Ley de Transparencia obliga a que las empresas públicas den información,  pero nadie sabe cuántos ejemplares   imprimen ni cómo se distribuyen. Si fuera una empresa privada y quieren botarlos a la basura allá ellos”, señala.

Vaca apeló a la cláusula de “objeción de conciencia”, incluida en la nueva Constitución,  al presentar su renuncia. “No podía seguir mirando el despilfarro, la ineficiencia y la corrupción con la que se manejaba El Telégrafo con la plata de todos los ecuatorianos”, señala.

Entre los aportes del año pasado y los planificados para el 2009,  El Telégrafo recibirá  de manos del Estado $ 16,1 millones (todavía  no se entrega todo); mientras, el financiamiento mediante publicidad   es casi nulo.

“Incluso los propios ministerios y empresas u organismos del Estado que deberían pautar, no lo hacen. Los únicos (avisos publicitarios)  que se consiguen  es por Yéssica Solís Patiño, supervisora de ventas y prima de los hermanos (Ricardo y Raúl) Patiño, que consigue pauta en los ministerios donde ellos tienen gente”, dice  el ex gerente.

En la  web, que  tenía un link de Transparencia que  fue suspendido súbitamente el jueves, constaba un organigrama de ocho  gerentes, incluso  de Ventas,  con un sueldo  de $ 4 mil.

Entre las conclusiones del análisis que efectuó Aseger se destaca que “mientras no se pueda cubrir el déficit operacional, la compañía deberá seguir recibiendo el financiamiento de su principal accionista”.

Ya en julio del 2007, la Secretaría de Comunicación de la Presidencia de la República estimó que la modernización del periódico requería de $ 7 millones, más del doble del avalúo realizado a ese medio antes de pasar a manos del Estado.

Pero este no es el único periódico que se financia con fondos públicos. El Ciudadano,  cuya producción y edición está a cargo del departamento de Nuevos Medios de la Subsecretaría de Comunicación e Información, que depende administrativamente de la Secretaría de la Administración Pública,   es un tabloide  en papel periódico, full color y de distribución gratuita.
Esta  edición impresa es quincenal, aunque en el portal (www.elciudadano.gov.ec)  se actualizan  las noticias a diario.

Trabajan dentro del palacio de Carondelet, pues allí funciona la Subsecretaría de Comunicación. Cubren   los eventos de Correa y, en ocasiones,   sus viajes.

Su eslogan es  ‘El periódico del Gobierno de la Revolución ciudadana’ y, como tal, no oculta que su eje es darle un enfoque  positivo a las noticias.  Incluso preparan suplementos especiales en papel cuché, por ejemplo, de los  trabajos de ministerios.

Justamente en estas dependencias y  otras oficinas estatales se distribuye el periódico.  También se suele repartir en los recorridos del Mandatario.

Trasladaron el mismo enfoque a la televisión. Desde abril  tienen un espacio en Ecuador TV, llamado ‘El Ciudadano TV’, que conduce Marco Antonio Bravo, titular del departamento de Nuevos Medios, también al frente  del periódico.

En la práctica, quienes trabajan en esta instancia se convierten en reporteros “multiuso”, pues hay días que algunos trabajan para la versión impresa o digital de El Ciudadano, otros para la web de la Presidencia  o en boletines de esta dependencia.

Jefe en El Telégrafo se rebeló por gastos
Política
2014-11-27T21:03:46-05:00
Un jefe de diario El Telégrafo apeló a la cláusula de "objeción de conciencia" al presentar su renuncia por "... la ineficiencia y corrupción con la que se manejaba" el díario.
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