Más de 600 niños se reunieron ayer frente a la sede de las Naciones Unidas en Ginebra por el Día Mundial contra el Trabajo Infantil y para reclamar el fin de esta práctica ilegal.

Los menores entraron en el recinto de la organización para asistir a la sesión plenaria de la Conferencia Internacional del Trabajo “en representación de todos los niños del mundo”, explicó a Efe una de las profesoras que acompañaban a los niños.

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La jornada  pone el broche a una larga lista de actividades que se organizaron en esta ciudad suiza para concienciar a los ciudadanos y especialmente a los más pequeños sobre la problemática del trabajo infantil.

El chileno Cristian Inzunza, un ex niño trabajador y que ahora tiene 25 años, habló con los escolares sobre su experiencia por iniciativa de la ONG Tierra de Hombres, que lo invitó a Ginebra para participar en esos eventos.

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Convocada por la misma ONG, la peruana Reina Aguilar, de 22 años, también participó en el evento. Ella  se presentó ante la tribuna de la Conferencia Internacional del Trabajo para contar sus vivencias de niña trabajadora, en un acto que coincidía con la adopción de una norma internacional para eliminar las peores formas de trabajo infantil. “El convenio cambió nuestras vidas. Pude retomar la escuela”, dijo.

Lamentó, sin embargo, que “en Latinoamérica el trabajo infantil esté aumentado” y que “los gobiernos no tengan interés en esto porque están centrados en otras cosas”.

La Organización Internacional del Trabajo estima que unos 100 millones de niñas son víctimas del trabajo infantil en el mundo.