El aspirante a Carondelet por Movimiento Justo y Solidario (Lista 40) logró notoriedad y críticas por sus denuncias de corrupción.
“Él es mi maestro”, responde Carlos González a la inquietud sobre un cuadro del ex mandatario Rodrigo Borja con la banda presidencial, que sobresale en su pequeña oficina en un modesto edificio en la avenida Seis de Diciembre y Orellana.
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Es el recuerdo que mantiene del líder de la ID, partido del que fue fundador en Azuay. Tras 25 años de militancia se desafilió para integrar el Movimiento Justo y Solidario, e iniciar su carrera a Carondelet.
Por su afición al teatro, desde niño abandonó los estudios en el tercer curso del colegio César Dávila, de Cuenca. A los 15 años se rebeló a sus padres convencido de que ese era su destino.
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Hasta los 24 años recorrió el Ecuador, e incluso otros países de la región con el grupo de teatro La Mano, del cual fue actor y director. “Era mi pasión, hacía teatro clásico y popular donde aprendí a perder el miedo escénico”, recuerda. En ese mundo empezó su adicción al cigarrillo, desde los 16 años.
Llegó a consumir una cajetilla diaria, pero por salud dejó de fumar después de 35 años.
A los 25 años empezó una nueva etapa en su vida. Creó la feria internacional Ciudad de Cuenca dedicada a la artesanía, al comercio e industria. La dirigió por casi 20 años. Poco a poco su tendencia ideológica de izquierda, cautivado por la ‘justicia social’ que pregonaba Borja y por influencia de su tío, Orlando Albornoz, se afilió a la ID y descubrió su verdadera pasión: la política.
Fue concejal de Cuenca en 1990, consejero provincial, en 1994 y tres periodos consecutivos diputado (1998 al 2007). “Hasta que me mandó sacando el señor (Rafael) Correa”, manifiesta. En el Congreso, sin ser abogado, presidió la Comisión de Asuntos Constitucionales, de Fiscalización, de Defensa del Consumidor. Fue jefe de bloque de la ID y segundo vicepresidente del Parlamento.
Logró notoriedad por su acción fiscalizadora tras la crisis bancaria de 1998. Todo empezó con la quiebra del Banco de Préstamos, donde fueron perjudicados miles de azuayos. “Mientras estaba en esa lucha cayó Filanbanco, el Banco del Progreso y el Popular. Soy el autor de las denuncias por peculado bancario con mi firma de responsabilidad”, aclara. Se autodenomina Fiscal del Pueblo.
“Es un hombre de carácter fuerte, tenaz, excelente fiscalizador. Lo conocí como amigo y en los momentos de tensión en el Congreso se ponía adelante”, recuerda Cynthia Viteri, antes del PSC, partido al que González combatió como legislador.
En el 2002 impulsó el juicio político al entonces superintendente de Bancos Jorge Egas Peña, pero no logró los votos para la censura y destitución. Sus opositores minimizaron las denuncias porque no era bachiller, pero ese mismo año se graduó en el colegio a distancia Nuevo Ecuador, de Quito. Su tesis ‘La Banca en el Ecuador’ la defendió en el salón del Senado ante más de 100 diputados.
“Me gradué para darles gusto y quitarles el pretexto”. Subraya que el caso Filanbanco ha sido su mayor batalla. Por sus constantes denuncias de corrupción en el gobierno de Lucio Gutiérrez, fue considerado uno de sus principales enemigos políticos. Todas infundadas, dice Gilmar Gutiérrez, ex candidato presidencial de SP. “No tiene caso recordar. Creo que se lanzó a la Presidencia para poner en el currículum”, refiere.
Pero son algunos de sus ex compañeros de la ID los que más le cuestionan e incluso le responsabilizan de la crisis del partido “por haberle desprestigiado con tanta denuncia sin fundamento”, considera el presidente nacional del partido naranja, Andrés Páez. “No le importó ultrajar la honra de la gente para figurar”, añade.
González camina por las calles con dos guardaespaldas desde que se lanzó de candidato. Como diputado también recibió protección de la policía, sobre todo, cuando denunció el atraco bancario.
Se autodefine como “socialista democrático” y espera llegar al despacho presidencial que ocupó Borja, su referente.
Plan de Gobierno
Impulsaremos una democracia directa con la participación de los ciudadanos en las decisiones políticas, sociales y económicas del Estado.
Reivindicaremos el protagonismo de los municipios y consejos provinciales. Entregaremos oportunamente los recursos para su desarrollo y defenderemos la autonomía.
Pondremos fin a la emisión de contaminantes con la prevención, planes y proyectos para conservar la biodiversidad.
Impulsaremos reformas legales para combatir la inseguridad ciudadana, el delito, con políticas de prevención y sanción junto a las FF.AA. y la Policía.
Mejoraremos la inversión en el capital humano, la inversión nacional y extranjera para industrializar el país, diversificar la microempresa y reactivar la economía.
En lo educativo se priorizará la inversión en ciencia y tecnología; infraestructura en planteles.
Crearemos un sistema nacional de salud para la protección integral de los ciudadanos. Mejorar la infraestructura hospitalaria y medicina gratuita.
Haremos un frente de lucha contra la corrupción con reformas legales con la participación de las instituciones del Estado.