China conmemoró este nuevo día feriado en honor de lo que calificó como la liberación de los esclavos tras un brutal régimen feudal.

La ceremonia corta -televisada en vivo desde el frente del Palacio de Potala, en Lhasa- comenzó con testimonios sobre la vida miserable en el viejo Tíbet y marcó el fin del gobierno del Dalai Lama en el Tíbet.

El gobierno tibetano en el exilio dijo en su sitio de internet que el nuevo feriado nacional chino, llamado Día de la Liberación de los Siervos, agravará los problemas en la región y que desde ahora será un día de lamento para los tibetanos de todo el mundo.

"Los tibetanos consideran esta observancia como ofensiva y provocadora", dijo.

Centenares de tibetanos en la ciudad septentrional india de Dharmsala -donde está la sede principal del gobierno en el exilio del Dalai Lama- y en la capital nepalesa de Katmandú participaron en protestas callejeras contra el control del Tíbet por parte de Beijing.

En Katmandú, cientos de tibetanos exiliados, incluyendo monjes y monjas budistas, protestaron hoy, coreando lemas contra China y exigiendo el fin del control sobre su patria.

La policía no detuvo a los 500 manifestantes, que portaron velas y estandartes además de corear "Detengan las muertes en el Tíbet". Los manifestantes marcharon durante una hora en las afueras de Katmandú.

La policía nepalesa recibió órdenes de detener todas las protestas callejeras tibetanas contra China, pero los manifestantes evitaron el arresto al permanecer cerca de un templo budista.

El 28 de marzo es la fecha en la que Beijing acabó con el levantamiento tibetano de 1959, enviando al Dalai Lama al exilio en el Himalaya y poniendo al Tíbet por primera vez bajo su control directo.