Grandes llamas devoraban poblaciones enteras en el sureste de Australia y los habitantes de la región se veían obligados a huir de sus casas, mientras la cifra de muertos aumentó el domingo a 76 en el peor desastre por incendios forestales del país.
Al menos 700 casas fueron destruidas el sábado por el fuego cuando las temperaturas candentes y las ráfagas fuertes de viento produjeron un incendio masivo que se extendió por un largo trecho del estado de Victoria, al sureste del país, donde han ocurrido todos los fallecimientos.
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"El infierno con toda su furia ha visitado a las buenas personas de Victoria en las últimas 24 horas", afirmó el primer ministro australiano Kevin Rudd a los periodistas mientras visitaba la zona devastada el domingo. "Es una tragedia sorprendente para toda la nación", agregó.
Miles de voluntarios agotados aún seguían luchando contra unos 30 incendios fuera de control el domingo en Victoria, agregaron las autoridades, aunque las condiciones han mejorado considerablemente.
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Sin embargo, aún podrían pasar días antes de que el fuego pueda ser controlado, incluso si las temperaturas se mantuvieran bajas, agregaron las autoridades.
Donaciones y ayuda de rescatistas
Funcionarios del gobierno indicaron que el ejército podría ser desplegado para prestar ayuda y Rudd anunció un paquete de ayuda de emergencia valuado en 10 millones de dólares australianos (siete millones de dólares).
La tragedia ha conmovido a todo el país. Los dirigentes de otros estados, muchos de los cuales han sufrido incendios catastróficos antes, prometieron enviar dinero y bomberos voluntarios a combatir el fuego. Las cuentas abiertas el domingo para recibir donaciones del público rápidamente comenzaron a aumentar notablemente.
Los testigos describieron haber visto algunos árboles estallar en llamas y ver llover ceniza el sábado, mientras las temperaturas de hasta 47 grados centígrados, combinadas con vientos potentes generaron condiciones de horno que favorecieron los incendios.
La policía indicó que se ha visto impedida de alcanzar algunas zonas calcinadas por el fuego para confirmar los detalles de los fallecimientos y hacer cálculos de pérdida de propiedades.
La cifra oficial aumentó aún más durante todo el día, alcanzando los 76 muertos en 20 localidades para la tarde del domingo, de acuerdo con un comunicado policial. Se teme que la cifra seguirá creciendo.