El 95% de los 105 homicidios registrados en la región de Manta, Montecristi y Jaramijó, en el 2008, se hicieron con armas de fuego, con calibre desde los 9 milímetros en adelante.
El alto porcentaje obligó a realizar un seguimiento exhaustivo a las detenciones que hace la Policía en los operativos por tenencia ilegal de armas.
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Los resultados fueron reveladores, al determinarse que en los tres cantones (que abarcan 200 mil habitantes) había 60 personas que poseían permisos para portar armas, pese a sus antecedentes penales.
La cifra fue anunciada por el comandante cantonal de Policía, Juan Ruales, quien pidió a la Municipalidad de Manta que solicite la revocatoria de los permisos en los casos de que se establezca que esa persona tiene alguna ficha policial.
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Según Ruales, “se ha prostituido la entrega de permisos de armas por parte de las autoridades en Manabí, por lo que sugirió que se realicen gestiones para solicitar su revocatoria”.
El alcalde de Manta, Jorge Zambrano, respondió que la decisión de retirar los permisos le corresponde únicamente a las Fuerzas Armadas (FFAA), pero que se analiza la solicitud de la Policía.
La iniciativa para frenar los crímenes, que solo en lo que va de este mes lleva trece víctimas, abarca incluso el control diario en bares, cantinas o karaokes, ubicados en sitios de alta conflictividad en la región.
Así, ver personas civiles armadas en la región es casi habitual. Luis Cedeño posee una pistola para defenderse, según expresa, de los delincuentes.
Él prefiere no dar detalles sobre el arma que posee ni como la consiguió, aunque admite que en su caso no porta el permiso respectivo.
“Recién lo estoy tramitando, pero el problema es que en mi local de cabinas telefónicas (ubicado en el barrio Jocay, al noreste de Manta) me han robado en dos ocasiones y solo con amenazas de cuchillos, entonces pienso usarla solo para asustar”, comenta.
Las armas también se encuentran en poder de sujetos detenidos, acusados de robos o asesinatos. Prueba de ello es que en el operativo realizado el pasado 25 de enero se incautaron dos pistolas.
Ambas armas eran de 9 milímetros, tenían alimentadoras y estaban cargadas con seis y siete cartuchos, respectivamente.
El jurista Carlos Cuello considera que la situación es grave, debido a que desde hace diez años hay más facilidades para adquirir armas de fuego.
En la parroquia Tarqui, al norte de Manta, hay locales que camuflan la venta de armas en artículos para el sector pesquero. Incluso, los que atienden se comprometen con el comprador a tramitarle el permiso en las Fuerzas Armadas. “El trámite para obtener el permiso se convirtió en un negocio, ya que se presentan récords policiales amañados”, explica Cuello.
Carlos Cuello
Jurista
“El 96% de los civiles con permiso para portar armas
en Manta no hicieron el examen psicológico; se debe controlar a militares pasivos”.
Juan Ruales
Comandante de Policía
“De cada diez carros que revisa la Policía en Manta, en ocho
se encuentran armas de fuego, cuya mayoría de propietarios presentan permiso”.