Sucedió mientras dormían en un deposito de plaguicidas en una localidad rural al sur boliviano, informó este martes la policía.

Se nos ha reportado que hay 11 fallecidos por inhalación de insecticidas, dijo por teléfono el coronel Jaime Gonzales, comandante de la policía provincial de la región sureña de Chuquisaca.

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Las muertes ocurrieron el lunes en el municipio de San Lucas, a unos 560 kilómetros al sur de la Paz, perteneciente a la región de Chuquisaca.

El encargado de comunicación del municipio, Jorge Peñaranda, explicó a la AP que las personas que se quedaron en el deposito a descansar no se percataron que posiblemente el hijo de uno de los viajeros estuvo jugando con las botellas de plaguicidas y algunas no quedaron bien cerradas y la gente que dormía lo inhaló. El menor es uno de los fallecidos.

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El deposito es usado por los viajeros interprovinciales como lugar de descanso, mencionó Peñaranda.

A su vez, explicó que los médicos que llegaron a atender el caso aún sintieron el olor y evidenciaron que algunos botellones de estos tóxicos estaban semicerrados.

La policía aún investiga el hecho, mientras los cuerpos permanecen en la localidad y no pueden ser trasladados a sus familias por el mal estado de las carreteras.