Canta, ríe / no desmayes / tu voz se escuchará / canta, ríe / no desmayes / un coro de ángeles vendrá. Así decía el coro de una de las canciones que entonaron los niños no videntes de la Escuela Municipal de Ciegos Cuatro de Enero, quienes participaron la noche del pasado viernes en el espectáculo Circo esperanza, que se realizó en el Teatro Centro de Arte.

Ante un auditorio lleno, compuesto por dos plantas (baja y alta) con 800 butacas, también se presentaron niños sordomudos pertenecientes al Centro Municipal de Audición y Lenguaje y de la Unidad Educativa Nueva Semilla.

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La propuesta escénica reunió teatro, canto, coreografías, malabarismo y la proyección de un documental, en el cual varias personas no videntes aparecían contando sus experiencias diarias para desenvolverse como cualquier persona que posee sus cinco sentidos.

En la producción, una ciega mencionó que quienes carecen del sentido de la vista ven con las manos lo que no pueden ver con los ojos.

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El espectáculo lo abrieron las niñas Stefanía Molina al piano y Sulli Ruiz con flauta traversa, quienes ejecutaron el tema Guayaquileño. El público las acompañó con sus aplausos en la parte del coro.

Los profesores de la Escuela Municipal de Ciegos Cuatro de Enero también participaron del espectáculo. Ellos personificaron a los cuidadores y limpiadores del circo, quienes deseaban que todas las noches ese espacio brillara no con luces sino con la risa de muchos niños que acudieran al lugar.

Varios niños bajaron hasta la primera fila de asientos del Teatro Centro de Arte, lanzaron cientos de papelitos de colores e hicieron que los presentes se contagiaran con su alegría. La fábula no se hizo esperar en este espectáculo  que reunió magia, esperanza y diversión.