Si uno sintiera que el ambiente en el nuevo Club Watt, un popular antro para bailar, era de alguna manera electrizante, tendría razón. Watt cuenta con un nuevo tipo de pista de baile que cosecha la energía generada por brincos y movimientos y la transforma en electricidad. Es una de un puñado de pistas generadoras de energía en el mundo, la mayor parte de ellas aún experimental.

Con su ingeniería humana, Watt, se autoabastece parcialmente de energía: entre mejor esté la música, más baila la gente y más electricidad se genera de la pista.

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En Watt, que se describe como el primer club de baile sustentable, esa electricidad es usada como fuente de energía para el espectáculo de luces en y alrededor de la pista. “Pensamos que era útil que la guente viera los resultados en este primer club”, expresó Michel Smit, asesor del proyecto. “Sin embargo, si el siguiente propietario quiere usar la electricidad para hacer funcionar su tostador, puede hacerlo con la misma eficacia”.

Watt es, en gran parte, creación de Sustainable Dance Club, compañía innovadora formada el año pasado por un grupo de inventores, ingenieros e inversionistas ecologistas holandeses, actualmente encabezado por Smit. Watt, cuya construcción tardó más de un año, es un enorme espacio para el entretenimiento que no sólo cuenta con una pista de baile sustentable, sino también sanitarios alimentados con agua de lluvia y bares de poco desperdicio (todo es reciclado). Su calor es cosechado en parte de los amplificadores y demás equipo musical de los grupos.

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“Nuestra idea es que hay suficiente energía en este mundo, simplemente tienes que usarla de la manera correcta”, expresó Smit. “Si tienes un club de baile lleno, hay mucha allí; simplemente tienes que convertirla en un producto utilizable”.

Los clubes más verdes obviamente no solucionarán el problema de las crecientes emisiones de gases de invernadero. Con sus woofers y luces estroboscópicas, los clubes nocturnos consumen grandes cantidades de electricidad y es poco probable que algún día puedan ser neutrales en sus emisiones de carbono.

Aun así, la energía producida por una persona promedio mientras baila equivale a unos 20 watts, así que dos personas podrían encender un foco, encontraron los consultores científicos de Club Watt. Aryan Tieleman, uno de sus propietarios, espera que su pista de baile sustentable produzca, con el tiempo, el 10 por ciento de la electricidad del lugar.

Las innovaciones ecológicas en el lugar reducirán el uso de energía en un 50 por ciento y de agua en un 30 por ciento, comparado con el club que anteriormente ocupaba el espacio, señaló.

Al parecer, a los clientes les agrada. “Claro, me importa el medio ambiente y con gusto contribuyo de esta manera”, indicó el estudiante Bas Muller.

Club Watt, que tiene capacidad para unas mil 400 personas, es un experimento en parte para concientizar a la gente y en parte para emplear energía amigable con el ambiente y, en gran medida, simple entretenimiento.

“Quería aportarle mi granito de arena al planeta”, externó Tieleman, quien decidió construir un club enteramente ecológico tras ver una presentación de Sustainable Dance Club en la pista de baile, que funciona mediante una tecnología llamada piezoelectricidad.

Tieleman gastó unos 257 mil dólares en la pista, inversión que no se recuperará con la energía que ahorra, comentó, porque como modelo de primera generación es relativamente ineficiente.

La pista de baile aprovecha el efecto piezoeléctrico: ciertos materiales, al apretarlos, desarrollan una carga y producen electricidad.

Cuando la gente baila, la pista sustentable da de sí alrededor de 1 centímetro, lo que comprime células que contienen material piezoeléctrico abajo.

En teoría, las pistas piezoeléctricas pueden tomar la energía de cualquier paso o salto y convertirla en electricidad, aunque ese proceso actualmente es caro e ineficiente, ya que convierte sólo una fracción de la energía humana en energía utilizable. Sin embargo, la tecnología está en evolución.

Smit señaló que la compañía está trabajando para desarrollar materiales más baratos y efectivos. “Se puede usar en cualquier lugar donde haya movimiento, pero ahora la pregunta es, ¿cuándo se vuelveq eficiente en costos?”