Las autoridades de Bélgica les  concedieron tres meses más para permanecer en el país por razones médicas, informó la agencia de noticias Efe.

Alrededor de diez latinoamericanos permanecen en un piso del barrio de Ixelles y continúan con la medida con la que buscan regularizar su situación en el país europeo.

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El pasado 24 de julio, el primer ministro belga, Yves Leterme, solicitó a los inmigrantes  indocumentados,  entre los que había un ecuatoriano y un brasileño, poner fin a la huelga de hambre.

Leterme declaró, tras un encuentro con una delegación de organizaciones que apoyan a personas indocumentadas, que “la huelga de hambre es una forma de chantaje que va en contra de la democracia”.

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El Primer Ministro añadió que entiende la desesperación de estas personas y que “la sociedad tiene que asumir su responsabilidad”.

La congoleña Nicole, quien se sumó a la medida, recordó que a inicios de mayo estuvieron en huelga de hambre, pero la abandonaron cuando la ministra de Inmigración, Annemie Turtelboom, les prometió que una semana después el gobierno aprobaría una circular sobre regularización. Agregó que retomó la medida porque esto no se cumplió.