La crisis financiera que azota a Estados Unidos parece avalar las posiciones del demócrata Barack Obama y tomó por sorpresa al candidato republicano a la Casa Blanca, John McCain, ex campeón de la desregulación, que ahora defiende lo que ayer criticaba.

A seis semanas de las elecciones presidenciales del 4 de noviembre, ambos candidatos buscaban mostrarse como el más capaz para ocuparse de la alicaída economía estadounidense, principal preocupación de los electores en el país.

Obama afirmó que el rescate del gigante de los seguros AIG por parte de la Reserva Federal estadounidense, que le otorgó el martes un préstamo de 85.000 millones de dólares, constituye "el veredicto final de la errada filosofía económica de los últimos ocho años".

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En su comunicado, el senador por Illinois, de 47 años, fustigó a McCain, quien se mostraba como defensor de la desregulación de los sectores financieros y de los seguros.

"A pesar de su intento de última hora de incluir la reforma en su lenguaje, el senador McCain se mantuvo adscrito a esta filosofía por 26 años en Washington y los eventos de esta semana han mostrado que es un fracaso colosal", dijo Obama.

En un cambio de 180 grados en su postura, McCain dio su apoyo el miércoles al salvataje de AIG, aunque lanzó una crítica a las agencias reguladoras estadounidenses.

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"En lo que concierne al salvataje mismo, no quería hacerlo. Y creo que nadie que yo conozca quería hacerlo, pero había literalmente millones de personas cuyas jubilaciones, inversiones y seguros estaban en peligro", dijo el senador por Arizona en la cadena ABC.

"Estas situaciones provienen de regulaciones equivocadas, manejos irresponsables y una cultura de casino en Wall Street que ha lisiado a una de las más importantes empresas en Estados Unidos", afirmó.

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La víspera, el senador se había dicho hostil a que los contribuyentes salieran a socorrer a empresas como AIG, porque un "un rescate establecería un precedente que ustedes no aprobarían y que yo ciertamente no apruebo".

El rescate de AIG se produce luego de que el lunes el banco de inversión Lehman Brothers se declarara en quiebra y a una semana de la nacionalización por parte del gobierno estadounidense de otros dos colosos del sistema financiero, Fannie Mae y Freddie Mac.

McCain expresó el lunes en medio de la tormenta financiera que "los fundamentos de la economía" estaban "sólidos", lo que aprovechó Obama para preguntar con ironía: "¿De cuál economía habla McCain?".

El candidato republicano expresó el miércoles su rechazo al "fatalismo" de los que piensan que Estados Unidos está en declive. "Los mejores días de Estados Unidos están delante de nosotros", aseguró.

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Y atacó a su rival: "El ha dicho en los últimos días que podría posponer la aplicación de su plan económico (...) Hasta el mismo senador Obama admite que el programa que quiere aplicar podría dañar la economía".

Mientras, en una inusual alocución de estilo presidencial el miércoles, Obama prometió unir a la izquierda y a la derecha para recuperar a la economía estadounidense.

"En las últimas semanas, Wall Street fue sacudida por el cierre de bancos y turbulencias en los mercados", dijo mirando a la cámara en un aviso de dos minutos.

"Pero para muchos de ustedes -la gente con la que me he reunido en salones comunales, jardines y cantinas a través de todo Estados Unidos-- los problemas de nuestra economía no son nuevos", afirmó.

Recordando que 600.000 estadounidenses perdieron sus empleos, que los ingresos se estancaron, que los precios aumentaron y que el valor de sus viviendas se desplomó, Obama aseguró en el aviso que "esto no es sólo una sucesión de mala suerte".

"La verdad es que mientras ustedes han hecho más de los que vuestras responsabilidades exigían, Washington no. Por eso necesitamos un cambio. Un cambio real", indicó, al ofrecer acabar con la cultura del "todo vale" en Wall Street.