Cuarenta y dos de los 45 ecuatorianos que fueron localizados el domingo pasado en un barco a punto de naufragar frente a Costa Rica, llegaron ayer deportados a Guayaquil.
Los migrantes salieron el pasado jueves en una precaria embarcación pesquera desde un puerto ecuatoriano con la intención de llegar a Guatemala para luego dirigirse por tierra a México y finalmente ingresar a Estados Unidos sin la documentación respectiva.
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Cuando el barco de madera en el que viajaban estaba a punto de naufragar, fue visto por un guardacostas de EE.UU. que capturó a los migrantes a 170 millas náuticas en aguas internacionales frente a Costa Rica, desde donde fueron trasladados al Puerto Quetzal, en el sur de Guatemala, por ser el más cercano para poder atracar. Los que llegaron no registran antecedentes penales y no se reveló la causa para que se haya quedado el resto de ocupantes.
Los viajeros llegaron al aeropuerto José Joaquín de Olmedo en un vuelo contratado por Estados Unidos, desde donde fueron llevados a la Policía de Migración, donde se constató su situación legal, antes de recobrar su libertad.
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Entre los 42 deportados se encuentran 13 mujeres y 9 menores (4 niñas y 5 varones, el más pequeño tiene 5 años).
Elíseo Inga, albañil de 24 años deportado, expresó que algunos de sus compañeros de viaje pagaron $ 1.200 y otros hasta $ 2.000 “porque esperábamos llegar al ‘sueño americano’, porque la situación está dura (en Ecuador) y pensamos que ahí (en los EE.UU.) podemos ayudar a nuestra familia y mejorar nuestra situación”.
Donald González, vocero de la Dirección General de Migración guatemalteca, señaló que los migrantes permanecieron durante dos días en las instalaciones del comando naval del Pacífico, donde fueron sometidos a chequeos médicos antes de su repatriación.
Guatemala y EE.UU. tienen vigente un acuerdo, mediante el cual el país centroamericano albergará y cuidará a interceptados en alta mar mientras se hacen los trámites migratorios para sus repatriaciones.