Ayer llegó a Quito el joven ecuatoriano Rothman Salazar, quien permaneció preso en una cárcel para indocumentados desde el 13 agosto y, pese a que se acogió al retorno voluntario, fue expulsado de Bélgica tras permanecer en ese país durante seis años sin papeles.
En Bélgica su hermana, Daysi Valenzuela, señaló que el abogado de Rothman adjuntará la carta en la que este se acoge al retorno voluntario para una reconsideración, a fin de regresar con una visa de estudiante.
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Señala que “lo apoyará una familia solvente que quiere ayudarlo y lo tomará a cargo”, y que “lo más importante es que ya no está preso como delincuente”.
Salazar se aloja en la casa de su abuelo, Jorge Perugachi, en Otavalo, y dijo a Efe que hará todos los esfuerzos para volver a Bélgica, país al que considera como su verdadero hogar.
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“No quiero inscribirme en ninguna universidad aquí en Ecuador, porque mi vida está en Bélgica; aquí no tengo a nadie”, añadió, indicando que irá a Lima para conseguir un visado de estudiante y volver a Bruselas.