En Santa Cruz –la región más rica de Bolivia y donde el Presidente enfrenta la mayor resistencia– se registró el viernes el primer brote de violencia política, cuando jóvenes de grupos radicales afines al comité cívico-empresarial impidieron el acceso a la Plaza de Armas de partidarios del gobernante indígena de izquierda. El enfrentamiento, con piedras y palos, dejó varios contusos.

“No queremos a esta raza maldita en nuestra tierra, vuelvan a su tierra”, gritaban los jóvenes opositores, reseñó diario La Prensa en una señal de que la confrontación está marcada por fuertes tintes de racismo.

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Poco antes el vehículo de Carlos Dabdoub, uno de los principales dirigentes cruceños, fue apedreado por los simpatizantes del Presidente.

Otro episodio de violencia entre oficialistas y opositores se presentó en Villamontes, al sureste de Bolivia y cerca de la frontera con Argentina.

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Allí las rutas están cortadas desde el lunes por un reclamo de las regiones al gobierno para que este les regrese los fondos de un impuesto del gas que les quitó el año pasado.

El vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, advirtió que usará la fuerza pública y la justicia en las regiones rebeldes, llamando fascistas a los opositores, quienes a su vez pidieron una resistencia civil. 

Mientras el clima político se tensa más entre el gobierno y las regiones opositoras, Morales viajó ayer a Libia e Irán.