Asambleísta oficialista Trajano Andrade vinculó a esta familia con
la delincuencia.
Un doble asesinato ocurrido el 26 de abril pasado motivó a que un integrante de la familia Figueroa Villamar apareciera una vez más en las contraportadas de los periódicos locales.
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En esa ocasión fue Samuel Figueroa Villamar junto con Julio Jaramillo Mera, quienes murieron acribillados cuando iban en una moto por el barrio Siete Puñaladas, al norte.
Samuel (Figueroa) era parte de una familia de siete hermanos supuestamente relacionada con organizaciones delictivas, según el asambleísta Trajano Andrade (PAIS).
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“Para nadie es un secreto en Manta que cuando se te roban un vehículo hay que llamarles a ellos (a los Figueroa Villamar) para que se encarguen de recuperar el automotor u objeto robado”, afirmó Andrade.
Sus declaraciones hicieron que Zacarías y Pedro Figueroa Villamar, hermanos mayores del asesinado Samuel, recordaran lo ocurrido a inicios de los noventa cuando se los vinculó con organizaciones delictivas.
Ellos relataron a Diario EL UNIVERSO su pasado y las presuntas razones que motivaron a que se los relacione con el hampa.
Ambos niegan que cometieron delitos en complicidad con los conocidos delincuentes Gustavo Párraga Llorenty, La Rana, y Jofre Mendoza, Loco Jofre, quienes fueron acribillados luego de ser acusados de asalto, plagio y asesinato.
Zacarías y Pedro admiten que conocieron a Párraga y a Mendoza. El primero fue vecino de los Figueroa Villamar en el barrio La Paz y el segundo era hijo de un comerciante del mercado de Tarqui, donde laboró Saúl Zacarías Figueroa Pico, padre de los siete hermanos.
El presunto vínculo de los Figueroa Villamar con la banda de La Rana se dio tras el asesinato de Silvino Carrasco, un comerciante de mariscos mantense que murió el 20 de noviembre de 1993.
Este crimen fue el detonante que llevó a los cinco hermanos Figueroa a la cárcel.
Pedro junto con Samuel (asesinado recientemente) y José salieron inmediatamente, pero Zacarías y Saúl permanecieron detenidos por más de dos años y purgaron su pena.
Zacarías recalca que nunca le comprobaron las acusaciones que se le imputaron a él y a sus hermanos. También rechaza las declaraciones de Andrade, aunque prefirió no hacer comentarios al respecto.
Ambos hermanos consideran que su fama de “sicarios y asaltantes” es infundada. Creen que se originó por lo que hizo su padre, Samuel Figueroa Pico, cuando tenía 16 años, en 1953.
Su progenitor fue testigo de cómo su madre, Isabel Pico, fue herida en un ataque ocurrido en el sitio Caza Lagarto, del cantón Santa Ana.
“Mi padre no perdonó al agresor que atacó a mi abuela y lo mató”, dijo Zacarías, tras recordar que problemas renales terminaron con la vida de su progenitor el año pasado.
El hombre admite que la violencia que su padre protagonizó creó “el estigma de que nosotros tenemos vínculos con el hampa”. Sin embargo, ellos dicen dedicarse a su profesión de abogado, cuyos títulos obtuvieron al salir de la cárcel.
Denuncia
El jefe de la Policía de Manta, Pedro Cózar, afirma que la impunidad de los asesinatos se debe a que la ciudadanía se niega a señalar a los presuntos responsables.
Crímenes
En lo que va del año en el cantón se han registrado 33 asesinatos. Según la Policía, la mayoría de los casos son por ajustes de cuentas.