Al comenzar este nuevo año hago un pedido muy especial a todos los ecuatorianos que estamos fuera de nuestra tierra, y a todos los que se encuentran dentro de ella, que por favor nos mantengamos unidos y demos a nuestro país y al mundo entero, una demostración de unidad y de trabajo.
Ya basta de tantas provocaciones políticas, de corrupción y de dar mala imagen internacional. Lo que los ecuatorianos queremos es un país seguro, próspero, de paz, que dé educación, trabajo, obras y salud. Mientras eso no exista muchos no regresaremos.
No queremos más peleas ni divisiones de regiones, queremos obras y tranquilidad.
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Marina Mina,
Génova, Italia
Pido a Dios que tenga misericordia del Ecuador, país hermoso y lleno de bondades, pero tan manoseado por politiqueros y malos ciudadanos a los que no les importa el desarrollo de nuestras ciudades.
Demos una nueva imagen al resto de los países siendo mejores ciudadanos, mejores trabajadores, mejores padres, mejores ecuatorianos. Reflexionemos que el futuro está en cada uno de nosotros.
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Hagamos de este 2008, un mejor país.
Pablo Guamantica,
Daule
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A todos mis paisanos que están en mi amado y añorado Ecuador, les envío mi mensaje de paz y prosperidad en este 2008. Y a todas las autoridades que gobiernan a mi Ecuador, les ruego que trabajen y trabajen.
No nos interesan las palabras, nos interesan los frutos que consigan para sacar adelante al país.
María Luisa Gutiérrez,
Valencia, España
En el “banco” de la vida donde cada persona tiene guardado los años por vivir, nadie tiene el privilegio de conocer su saldo. Allí no hay préstamos ni sobregiros, de tal forma que cada individuo debe tratar de vivir intensamente cada una de las etapas de su jornada terrenal. Es decir, encontrarse con uno mismo y descubrir nuestras virtudes y defectos para tratar de conservar todo lo bueno que poseemos, principalmente el amor de la familia, el afecto de los amigos, el cariño hacia el trabajo, hacia el país.
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Jamás debemos dejar de soñar porque simplemente este es un ingrediente que ayuda incondicionalmente a fortalecer el alma y a no desperdiciar la vida vilmente.
Álex Kalil Quevedo,
Guayaquil











