Mañana llegarán las últimas piezas del monumento de Eloy Alfaro de 5,20 metros de alto.
El movimiento es cada vez más intenso. Unos 300 obreros se concentran en sus tareas para conseguir que la sede de la Asamblea Constituyente que se construye sobre una explanada del cantón Montecristi, en las faldas de un cerro, esté lista en ocho días.
Mientras unos instalan lámparas dentro del plenario, otros se encargan de trasladar las piezas del mural hasta el sitio donde le dan los retoques antes del armado.
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La tarde del sábado pasado llegaron al lugar de la sede las primeras piezas de lo que será el mural de 260 metros cuadrados de extensión que rodeará al monumento de bronce.
El escultor portovejense Ivo Uquillas se encargará de unir las piezas de esta obra creadas en fibra de vidrio en un taller de Portoviejo.
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El proceso primero abarca pintar las unidades hasta conseguir un color “bronce viejo”. Hasta allí pueden avanzar, ya que el armado del mural no empieza porque la pared de concreto de la vasija invertida donde se lo instalará aún no está terminada.
“Esto es una obra de arte. Vamos a hacer lo posible para que el mural esté listo el 30 de octubre, pero ahora dependemos de los obreros que nos hagan la pared. El monumento del centro sí estará”, aseveró Uquillas.
Se prevé que las últimas piezas del monumento de 5,20 metros de alto arriben al cerro mañana. Allí recién se iniciarán las labores de ensamblaje para soldarlas, unirlas y así culminar la escultura del ex presidente Eloy Alfaro Delgado.
Un corredor adornado con piezas arqueológicas realizadas por integrantes de la cultura Manteña será la puerta de ingreso a la vasija invertida en cuyo interior se instalan el mural y el monumento denominado La Gloria de Alfaro.
“Esto no pretende ser un museo, solo es un homenaje al Viejo Luchador”, explica Uquillas, creador de la escultura y el mural a un costo que bordea los 160 mil dólares.
El mural tiene simbologías diversas. Manos sometidas, dedos que se convierten en azadones para arar la tierra y cuerpos de hombres flagelados.
Quince personas se encargarán de armarlo, según Mario Carrera, quien participó en la construcción del monumento que se levanta del centro de la vasija invertida hacia el cielo.