Ser un líder significa tener valores muy arraigados, ser carismático, capaz, íntegro, no corrupto, que predique con el ejemplo; que todo lo que haga o diga sea transparente, que tenga como prioridad sacar gente a flote, que luche hasta la muerte por los suyos.

Políticos de esta generación tienen criterio falso de lo que significa ser líder. Hablan de promesas que nunca llegan a cumplir. ¿Por qué?  Simplemente porque en ellos prima el poder, no para servir, sino para enriquecerse y sacar beneficios propios, viajar, divertirse, cosas que para mi criterio son absurdas cuando se trata de velar por la integridad de un país, un país en crisis que pide a gritos desesperados verdaderos líderes cuyo propósito sea el ayudar a los más necesitados, que tengan calidad humana y que sientan un profundo amor por el suelo que los vio nacer.

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Existe un total desinterés por los problemas sociales que abundan en nuestro querido país. El egoísmo profundo que caracteriza a los políticos es sin duda la venda que ciega sus miradas, que los hace pensar solo en el poder material, sentirse más ricos sin importarles que la pobreza de su país está llegando a su máximo nivel. Me da mucha lástima que existan personas que dicen ser “salvadores de la patria”, que se comprometen en sus discursos famosos a cambiar el rumbo de la nación, que ilusionan y seducen al pueblo a través de la campaña publicitaria en los medios de comunicación, pero luego resulta que jugaron con los sentimientos de gente desesperada por ver que al fin brille el sol de resurgimiento y pueda gozar de una vida en la que haya dignidad y honradez.

Un verdadero líder no debe ser prefabricado. Debe ser, sentir y hacer lo que la gente necesita, lo que su país espera. Debe dar ejemplo y tener coraje suficiente para no dejarse manipular por los demás. Es hora de que las instituciones educativas den énfasis en la formación de valores, para que  los profesionales y líderes que salgan de ellas tengan otra mentalidad  y asuman el compromiso de luchar por un nuevo Ecuador.

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Paola Elizabeth Cortez Clavijo,
22 años, estudiante universitaria de comunicación social, Santa Elena