Varios historiadores políticos comparan al presidente Correa con ex mandatarios.
Canta y baila en la tarima, come hornado en el mercado y aparece frente a las masas con una serpiente en el cuello y venteando una correa. ¿A qué ex mandatario se le asemejan estas actitudes del actual presidente Rafael Correa?
El primero que se le viene a la memoria del historiador político Willington Paredes es Abdalá Bucaram, porque era él quien cantaba y tenía un estilo “chabacano populista” similar al que ha mostrado el economista Correa desde su campaña.
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Querer identificarse con las clases populares abrazando niños o indígenas, bailando o comiendo algún plato típico ecuatoriano no es una estrategia particular del actual mandatario, sino una clara manifestación del populismo que surgió en el país en los años cincuenta y que tuvo entre sus representantes a José María Velasco Ibarra y Carlos Guevara Moreno.
Ese estilo fue practicado por Asaad y Abdalá Bucaram, a este último se lo recuerda comiendo guatita o cantando temas de Los Iracundos. “Con quien es más fácil relacionarlo es con Velasco Ibarra, con el cual también hay una enorme distancia, por ejemplo, en la cultura, en el respeto a las normas del derecho”, dice Eduardo Castillo Barredo, estudioso de la historia política del Ecuador.
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Además, ese populismo está muy marcado en los discursos demagógicos en los que se aluden las diferencias, luchas y resentimientos entre las clases sociales. Así como Correa arremete contra los “coloraditos” y “pelucones” que viven en Samborondón o los socios del Club de la Unión, así también lo hicieron, dicen los historiadores, Asaad y Abdalá Bucaram. “Asaad hablaba de los sobacos perfumados”, recuerda Carlos Estarellas Merino, jurista.
En el discurso populista de Correa, coinciden los expertos, hay también una especie de mesianismo donde cada uno se cree redentor.
“Dicen: yo encarno la solución, yo vengo a salvar, siempre con ellos comienza la historia”, analiza Paredes y agrega que hacen ofertas a veces imposibles de cumplir.
Ahí está también la confrontación y ataque a la oligarquía y partidocracia. “El dicho de Carlos Guevara Moreno era: el pueblo contra las trincas, a las que ahora se llaman pelucones”, dice un historiador de la Ciespal que no quiso ser identificado.
En la confrontación, la tendencia ha sido descalificar a la oposición con cierto dejo de autoritarismo, aspecto en el que los historiadores relacionan a Correa con el ex presidente León Febres-Cordero.
Con él también lo asemejan por el estilo de intervenir en funciones del Estado como el Congreso, el Tribunal Electoral o la Corte de Justicia. También lo relacionan con Sixto Durán-Ballén, por su estilo de gobernar mediante decretos y por entregar obras viales al Cuerpo de Ingenieros del Ejército.
“El decreto es algo excepcional, es como que siendo médico ordene a cada rato exámenes y radiografías; lo que tengo que hacer es aplicar el remedio”, dice Estarellas.
El acercamiento de Correa al sector indígena y el apoyo del Movimiento Popular Democrático (MPD), en cambio, son una estrategia que, según los historiadores, es una receta del ex presidente Lucio Gutiérrez, quien llegó al poder aupado por estos sectores y quien incluyó a indígenas entre sus ministros, aunque después rompió la alianza. “Lo único que no hacía Lucio era hablar en quichua, como sí lo hace Correa”, dice Paredes.
En su relación con la prensa, los expertos dicen que Correa ha tomado como ejemplo los ataques que hacía Febres-Cordero, aunque los ha endurecido. “¿Cuándo Febres-Cordero dijo que la prensa era una mafia?”, se pregunta Estarellas. Tanto Bucaram como Gutiérrez solían quejarse de que los periodistas malinterpretaban sus declaraciones, que las sacaban de contexto o que tomaban en serio expresiones que habían dicho en broma.
Y al igual que Abdalá Bucaram, aseguran, se acercan a los medios de comunicación, actúan para ellos porque los promueven y además los utilizan.
“Un presidente siempre es noticia, ellos van aunque sea a cortar la cinta, porque si no están en los medios no pueden hacer campaña”, dice el politólogo de la Ciespal.
También agregan los estudiosos que el actual Mandatario, al igual que el ex presidente Jamil Mahuad, “explota la pinta”, “se acomoda”, “posa para las cámaras”. “Él (Correa) está tomando lo que funcionó en otros, lo que fue eficaz en los diferentes gobiernos, eso es una astucia, y lo utiliza porque es un tipo inteligente”, dice Paredes.
Estarellas coincide: “Este Gobierno es un extraño coctel donde están varios gobiernos”.