En enero de 1997, Abdalá Bucaram fue elegido presidente de Barcelona cuando era jefe de Estado. Bucaram tuvo un paso fugaz como directivo  ya que fue derrocado de la presidencia de la República el 5 de febrero de ese año  por una mayoría del Congreso Nacional, que lo declaró “incapaz mental para gobernar”. Bucaram abandonó el país y por ende el club.