Percance. Técnicos franceses inspeccionaron los restos de las dos aeronaves.

Las conclusiones preliminares dentro de la investigación de las causas que provocaron el accidente aéreo en el que murió la ex ministra de Defensa, Guadalupe Larriva, su hija Claudia Ávila y cinco oficiales del Ejército fueron divulgadas ayer por miembros de la Junta Especial de Investigación Internacional del Accidente Aéreo (Jeiiaa) que creó el Gobierno.

Técnicos de la Comisión de Investigación determinaron que los motores de los dos helicópteros Gazelle (E 360 y E 343) del Ejército no fallaron en el momento de la colisión ocurrida la noche del 24 de enero pasado sobre un terreno baldío ubicado a un costado de la vía que une Manta y Rocafuerte.

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Así lo aseveró Julio Valdés, técnico en aeronáutica de la Fuerza Aérea de Chile, quien detalló con fotografías los pasos del proceso de investigación.

Valdés hizo una exposición sobre la forma cómo se realizan las investigaciones y posteriormente invitó a los periodistas a un recorrido por el hangar de la base aérea Eloy Alfaro en donde se encuentran los restos de los helicópteros siniestrados.

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Un montículo de piezas incineradas era lo que quedaba de la nave E 343 en la que iban los tres oficiales del Ejército.

Mientras que el Gazelle en el que se movilizaba la entonces ministra Larriva tenía daños parciales y aún se notaba su estructura original.

Valdés informó, además, que “cuatro técnicos franceses inspeccionaron el motor de ambos helicópteros y encontraron pocos daños, lo que implica que los elementos estaban operando con completa normalidad”.

Los delegados franceses retornaron a su país el sábado pasado tras realizar un informe de sus actividades.

“Si hubiera alguna falla mecánica se lo hubiese podido deducir pese a los daños sufridos por el impacto”, estableció Valdés.

Lo que falta por determinar es  qué fue lo que provocó que ambos helicópteros  chocaran y también la forma cómo se estrellaron. “No sabemos por qué hubo contacto, pero vamos a conseguir las respuestas. La Comisión es la que debe determinarlas”, aseveró Leonardo Barreiro, presidente de la Jeiiaa.

El comandante de operaciones aéreas de la FAE agregó que aún falta analizar factores como el uso de los visores nocturnos y la incidencia del avión de Ícaro que despegó del aeropuerto de Manta justo antes de que acontezca el accidente.

“No podemos decir que es por culpa de ese avión”, afirmó Barreiro antes de relatar las conversaciones que mantuvieron los pilotos del Ejército con los que estaban en la torre de control en el aeropuerto de Manta la noche del accidente.

“Recibido con tráfico a la vista”, fue lo último que aseveró uno de los pilotos a las 20:18 en respuesta a una información que le comunicó el controlador de la torre sobre que un avión de la empresa Ícaro se disponía a despegar.

Reconstrucción

Fotos
Los miembros de la Junta de Investigación  buscaron los restos basándose en la forma como estaban dispersos sobre el terreno baldío. Luego se hicieron fotografías.

Piezas
Después comenzó la remoción de las partes del helicóptero E 360 con la idea de no confundir las piezas y para facilitar el armado.

Reconstrucción
Técnicos franceses revisaron los motores de los helicópteros ya en el hangar de la base de Manta. Después se inició la reconstrucción parcial de ambas aeronaves.