A una adolescente de 16 años, de Huaquillas (El Oro), la violaron cinco jóvenes, quienes filmaron el hecho con un celular y luego pusieron a circular las escenas. El colegio donde estudia la menor le negó la matrícula para el próximo año.
Un centenar de alumnos del colegio Remigio Gómez, de Huaquillas, estaban alborotados a las 11:00 del 13 de diciembre del 2006. Se concentraban por grupos alrededor de alguno que tenía un teléfono celular, miraban y se reían, hombres y mujeres.
Mercedes, nombre protegido, alumna de 16 años del 2º año de bachillerato, estaba sola, desconcertada. Una amiga se le acercó.
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– Oye, hay unos chicos que están mostrando un video tuyo, se te ve teniendo relaciones sexuales con Rolando, Carlos y Joaquín (nombres protegidos y menores de edad estudiantes del plantel), y Miller Gómez, mayor de 18 años. Sé que están pasando de celular a celular y que además hay un CD y páginas de internet con esas imágenes.
La adolescente se quedó paralizada. Sentía ganas de llorar, quería gritar. Minutos después buscó a los chicos y los halló reunidos en un receso de clases. Ahí les reclamó.
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– Ustedes me han hecho esas cosas, me engañaron y les voy a denunciar –afirmó.
– Anda, es tu palabra contra la de nosotros, somos mayoría –respondieron.
Mercedes salió del colegio a la casa de sus abuelos, donde estaba su madre, Carmen. Ahí, en medio de lágrimas, confesó aquello que le había pasado tres semanas antes y que -asegura- calló por vergüenza: cuatro compañeros la llevaron a una casa con engaños y la violaron.
La madre acudió a la Fiscalía de Huaquillas denunció el hecho. Iniciaba un difícil objetivo: conseguir justicia.
Mercedes dio su versión ante la Policía de Menores (Dinapen): Estaba a las 13:30 del 20 de diciembre en la biblioteca del colegio Remigio Gómez. Se me acercaron Rolando y Carlos, alumnos del mismo plantel, y me invitaron a una fiesta en la que estarían otras compañeras. Me negué, pero ante la insistencia acepté. Tomamos un taxi y llegamos a la zona central, a una casa de dos plantas, cerca al canal internacional que limita con el Perú.
En su relato dice que Mauricio Morocho y Miller Gómez (mayores de edad), abrieron la puerta. Al llegar al segundo piso, les preguntó dónde era la fiesta, no había amigas, nadie. Dice que le respondieron que ya se había terminado y cerraron la puerta, que la obligaron a tomar licor, vino mezclado con trago.
“Me sentí mal, me daba vueltas la cabeza y me fui al baño... Recuerdo que ingresaron forzando la puerta Mauricio, Miller, Joaquín, Rolando y Carlos. Todos ellos empezaron a manosearme y sacarme la ropa, me rompieron la falda y el interior; cuando estaba sin ropa, Rolando me obligó a tener relaciones sexuales con él, si no, no me dejaba salir.
Luego llegó Marco (menor de edad), hijo de una profesora del colegio donde estudio...”.
Dice la adolescente que perdió la noción y que volvió en sí misma tiempo después. Cinco habían abusado de ella en forma oral, anal y vaginal. Marco los filmaba con celulares equipados con cámaras.
Mercedes retornó a su casa, donde no estaba su madre. Se bañó, le dolía el vientre pero se quedó callada. Sentía vergüenza, impotencia.
Continuó asistiendo a clases. Sus agresores también. Ellos, desde hace un año formaban parte, junto a otros jóvenes, del grupo Maclay, considerado por algunos como pandilla, pero que según sus miembros era organizador de bailes y rifas.
Días después, la filmación le fue entregada a Polo (otro menor de edad) para que la baje a un CD en su computadora. Marco, en su declaración ante la Dinapen, señaló que un primo le enseñó en su celular el video que estaba circulando en el colegio. “Que lo estaba reproduciendo Polo y vendiendo los CD en diez dólares (cada uno) y que pasaba de celular a celular y cobraba cincuenta centavos de dólar”, expresó el adolescente, actualmente detenido.
En parte del proceso se señala que el video estaba titulado como La Gata. Los CD se comercializaban supuestamente en los puestos de venta de Huaquillas y hasta se ofertaban en Aguas Verdes y otras localidades peruanas fronterizas con Ecuador. Además, circulaba la versión de que había en línea tres páginas web donde no solo estaba el video La Gata, sino de otras chicas. Esto último no lo pudieron comprobar los peritos designados por la Fiscalía.
En sus declaraciones, los involucrados niegan que haya existido violación. Rolando dijo que Salomón Morocho (hoy detenido) les presentó a Mercedes, diciendo que era una prostituta clandestina que cobraba cinco dólares por relación sexual. Indicó que ella los invitó el 20 de diciembre a la casa de un compañero.
Carlos expresó que el día que llevaron a Mercedes al cuarto cada uno le pagó tres dólares por tener sexo.
Cuando Mercedes se dio cuenta de que circulaban los videos y dio aviso del caso a su madre, aún estaba por recibir otra noticia. El fiscal, Segundo Fierro Zumba, ordenó exámenes médicos, el 13 de diciembre, entre ellos uno de embarazo, cuyo resultado dio positivo.