El fallecido ex dictador chileno Augusto Pinochet dispuso en el testamento de sus bienes que 1,5 millones de dólares deberán ser repartidos entre su esposa y sus tres hijas, y marginó de esa herencia a sus  dos hijos varones, según publicó ayer el diario El Mercurio.

Una nota escrita de puño y letra por el ex dictador señala que su esposa Lucía Hiriart y sus tres hijas –Lucía, Verónica y Jacqueline– recibirán “por  partes iguales” una inversión de 1,5 millones de dólares que mantenía en el Banco Coutts, de acuerdo a la versión.

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Esa suma, sin embargo, está embargada por la justicia chilena, en el proceso por evasión tributaria que enfrentó Pinochet en los últimos años de su  vida y que ahora continuará contra su familia.

Al morir, Pinochet enfrentaba cuatro procesos, tres por violaciones a los derechos humanos y uno por fraude tributario en el caso de las millonarias cuentas secretas.

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Tras su muerte, tres de esos juicios fueron cerrados definitivamente,  incluso el proceso por fraude fiscal. El juicio, sin embargo, seguirá abierto para aclarar la participación que en esos delitos tuvo la esposa de Pinochet, sus cinco hijos, y algunos colaboradores.