El salón Asia y la florería La Orquídea aún son referentes para los similares negocios de la urbe.

El pasado viernes 8 de diciembre el salón Asia, ubicado en Sucre entre Pedro Carbo y Chile, cumplió 50 años de atención.

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Aquella celebración despertó recuerdos para los guayaquileños convertidos en asiduos o esporádicos clientes del establecimiento de comida china que, entre los porteños, tiene bastante acogida. Con la denominación actual de chifa, el negocio está dirigido ahora por Alejandro y Galo Wong, y sus descendientes. 

Un aviso que publicó nuestro matutino el sábado 8 de diciembre de 1956  testimonia  la inauguración del local de comidas en Sucre 319 al 325, que muy pronto ganó clientela y la mantiene a través de las décadas. Familias completas y amigos que se reúnen para celebrar bautizos, cumpleaños, primeras comuniones y otros eventos sociales, oficinistas, periodistas, profesores, turistas ecuatorianos y extranjeros, etcétera, acuden a degustar las preparaciones del conocido centro gastronómico.

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La florería La Orquídea
En esa misma línea  nos topamos con la florería La Orquídea, una de las más antiguas de Guayaquil, con sus primeros propietarios, Miguel Wagner Velasco,  Ana María Areco de Wagner e Isabel Wagner, y el sitio donde se abrió en  Nueve de Octubre  708  y García Avilés. Este comercio remonta sus comienzos al año 1950, después se trasladó a Baquerizo Moreno y Víctor Manuel Rendón, esquina, y hasta ahora sigue en esta última dirección pero unos metros más hacia la primera calle.

Rosy Cox París Moreno de Mosquera, antigua empleada, quedó al frente del negocio e intenta que su lema de servicio siga en vigencia. Los arreglos con flores y artificiales son característicos de la empresa y la demanda aumenta por los festejos de los días del amor y la amistad, de la madre y otros eventos. El 6 de diciembre de 1958, La Orquídea ganó en Quito el primer premio en la exposición de flores y plantas, sección composiciones florales; el alcalde Carlos Andrade Marín firmó el galardón que le otorgaron.

Similar a las sabrosas remembranzas que regalan los negocios mencionados, hay otros que despiertan evocaciones en los vecinos  que desde antes de la segunda mitad del siglo pasado escucharon nombres o directamente comprobaron su actividad específica, tales como el bazar Santiago, almacenes Ortega, El Cisne y Carlín, restaurante El Piave, panaderías Supán, Primero de Mayo y Rey Pan, entre otros, que desaparecieron o subsisten como parte de la memoria de esta metrópoli.