Domingo 22 de octubre del 2006 Política

Un Ecuador que pocos ven se tomó tercer lugar

HUATARACO, Orellana | José Olmos, redactor

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JAMBELÍ, Sucumbíos.– Milo Miño dice estar orgulloso de haber votado por Sociedad Patriótica, aunque su comunidad no recibió sus obras.

Quienes motivaron la salida de Lucio Gutiérrez del poder adoptaron el apelativo de “forajidos”. Ahora quienes colocan a su partido en el tercer lugar de las  presidenciales, especialmente habitantes del Oriente, se autocalifican de “primitivos”, término que, aseguran,  surgió también de las mismas jornadas de protestas en las calles de Quito, en abril del 2005. Aquí algunas de sus razones.

El Oriente, el sector indígena dividido y los agricultores en abandono fueron aliados electorales de Sociedad Patriótica.

José Ávila, residente de la comunidad San Pedro de Sacha (Orellana); Milo Miño, quien vive en una casa de tablas en Jambelí (Sucumbíos); José Manuel Toaquiza, indígena tungurahuense, y José Ronquillo, agricultor de Babahoyo, son cuatro de los 946.202 ciudadanos que el pasado domingo dieron su voto por Gilmar Gutiérrez, candidato presidencial de Sociedad Patriótica (SP).

Él ocupó el tercer lugar con  el 17,52%, detrás de los finalistas Álvaro Noboa y Rafael Correa.

Esa votación no la pronosticaron las encuestadoras. Salió de la selva, de los páramos y la campiña costeña, de pequeños y medianos poblados, donde sus residentes creen que Lucio Gutiérrez, líder de SP, fue el único que los apoyó.

“Los víveres estaban a precios bajos, no hubo corrupción. Mi voto fue como venganza por  lo que le hicieron (derrocarlo)”, dice José Ávila. Los votantes de SP creen que las acusaciones contra Lucio Gutiérrez por nepotismo, autoritarismo y violación de la Constitución “son solo inventos de los ricos”.

En Tungurahua, Cotopaxi y otras provincias serranas, dirigentes comunitarios acusan al gutierrismo de haber dividido al sector indígena con regalos de picos, palas y dinero, y los resultados se evidenciaron en las elecciones.

Como sea, el casi millón de votos de SP es atractivo para los dos finalistas en la lid electoral.

La "revancha" de los gutierristas

Amada Pérez se emociona al responder la pregunta de por quién votó en las elecciones del domingo pasado. Levanta los brazos y exclama: “Por la 3, la de don Lucio”. Está parada a 20 metros de su casa de tablas, a orillas de la vía Coca-Tena. Un letrero identifica el sitio: Lotización Lucio Gutiérrez. Pertenece a la comunidad Huataraco, cantón Loreto, a 80 km de Coca.

Aquel poblado lo conforman unas 20 viviendas de tablas carcomidas, similares a las de la mayoría de residentes en la zona rural de Orellana y las otras cinco provincias orientales. Con Amada, quien llegó de Loja hace 30 años, está Elizabeth Rodríguez. Ambas mujeres coinciden en las razones por las que votaron “por la lista de don Lucio”.

“Cuando él se sentó en el poder –refieren–, subió el precio del café de $ 1 a $ 10; el jornal, de $ 3 a $ 5. Pero no subió el arroz y el azúcar, que ahora está a $ 0,40 la libra. Además, dio el bono cafetalero”.

Aquel subsidio, que se creó en el 2002 pero recibió impulso en el gobierno de Lucio Gutiérrez (2003-2005), consiste en la entrega de unos $ 300 anuales por cada hectárea recepada, para los campesinos de Orellana y Sucumbíos.

“Queríamos que el hermano de don Lucio entre, para que se vuelvan a acordar de nosotros. Eso dijo don Lucio, si ganaba su ñaño, él le ayudaría a gobernar. Solo él nos atendió. Estuvo mal que le botaran”, menciona Amada.

Elizabeth asiente y agrega: “Ellos (los Gutiérrez) son personas humildes de nuestra región, solo por ellos tenemos algunas vías asfaltadas”.

Aquí, en Huataraco, zona de casas de tablas diseminadas en la selva, donde hay potreros, árboles frondosos y pequeñas parcelas que son el sostén de los campesinos, surge la explicación de la alta votación que consiguió el candidato presidencial de Sociedad Patriótica (SP), Gilmar Gutiérrez, así como los aspirantes a diputados y dignidades seccionales de esa tienda política, en las elecciones del domingo pasado.

Contabilizado el 98,54% de las juntas receptoras (hasta las 18h45 del viernes 20), el hermano del derrocado presidente Gutiérrez ocupó el tercer lugar con el 17,52% (948.193 votos), detrás de Álvaro Noboa (26,83%) y Rafael Correa (22,86%), quienes disputarán la segunda vuelta el próximo 26 de noviembre. Gilmar Gutiérrez triunfó en 12 provincias. En Guayas, la más poblada, obtuvo el 3º lugar pero ganó en 15 de sus 28 cantones.

El resultado echó al traste con las encuestas, que no lo ubicaban entre los cuatro primeros. En las anteriores elecciones, en las que su hermano triunfó, el segundo finalista (Álvaro Noboa) pasó a la segunda vuelta con el 17,39% de los votos, el 0,22% menos de lo que hoy consiguió Gilmar. Pese a que los escrutinios para diputados aún no concluyen, las primeras cifras vislumbran que Sociedad Patriótica será la segunda fuerza en el Congreso, después del Prian.

Las expresiones de Amada Pérez y Elizabeth Rodríguez son como un eco de lo que sienten los ciudadanos de las provincias orientales de Sucumbíos, Orellana, Napo y Pastaza; de Tungurahua y Cotopaxi, en la Sierra; y Los Ríos, en la Costa (algunas en las que Gilmar Gutiérrez ganó), por los que un equipo de este Diario recorrió esta semana. Ahí está la explicación de aquel voto escondido que remeció el tablero electoral y derrotó a partidos fuertes como PSC, Pachakutik, PRE, entre otros.

En los sectores campesinos  e incluso los urbanos de poblaciones pequeñas, a los electores les importa, sobre todo, que sus productos sean bien pagados y que los víveres no suban de precio. Pocos o casi nadie se preocupa por reformas políticas, asamblea constituyente o deuda externa.

Poco les importa también las denuncias de nepotismo, al ubicar a parientes en instituciones estratégicas; de que Gutiérrez rompió la Constitución al influir en la formación de una nueva Corte Suprema de Justicia y luego cesar a sus miembros o de anunciar la construcción del aeropuerto de Tena y la autopista Guayaquil-Quito, sin siquiera tener contratos firmados.

“Con Lucio hubo una buena economía, no hubo paquetazo. Además es amazónico y al votar por su lista queríamos valorizarnos. Se fue porque los ricos no le dejaron gobernar, por eso no pudo terminar sus obras. Si bien estaba de candidato Gilmar, todos sabíamos que su hermano le ayudaría”, dice Milo Miño, agricultor de Jambelí, cantón Lago Agrio.

¿Por qué repiten los campesinos ese discurso? Germán Obaco, candidato ganador a diputado de Sucumbíos, explica: “Los candidatos de SP fuimos puerta a puerta transmitiendo el mensaje de Lucio. Por eso el pueblo le dijo a los ricos: ‘Este es tu castigo’”.

Adriano Brivio, director de la extensión en Nueva Loja de la Universidad Politécnica Salesiana, considera que el voto es una identificación del Oriente con su coterráneo, que impulsó el asfaltado de las vías, trabajos que no concluyó y se detuvieron en el gobierno de Alfredo Palacio. En Sucumbíos, la votación para SP en la elección presidencial alcanzó un porcentaje del 51,52%.

En Orellana, fortín de Pachakutik en pasadas elecciones, Gutiérrez alcanzó el 61,13% de los votos. La prefecta provincial, Guadalupe Llori, y la alcaldesa de la capital provincial, Anita Rivas, son de Pachakutik. “Sabíamos que ganaríamos así. La gente está cansada del autoritarismo de las dos mujeres y porque nuestro partido tiene un líder amazónico”, dice Antonio Vidal, director de SP en Orellana.

María Sánchez, enfermera oriunda de Bilován (Bolívar) que laboró 17 años en el Hospital del Niño en Guayaquil y que llegó hace siete al cantón Joya de Los Sachas, donde su esposo es fiscal, es la candidata que por ese partido alcanza la diputación. “La gente quiso con su voto apoyar la gestión de nuestro líder”, afirma.

Aquel respaldo y solidaridad para con el presidente defenestrado el 20 de abril del 2005 por un movimiento que en Quito se autodenominó  'Los Forajidos' se sintió mucho más en Napo, provincia de donde son oriundos los Gutiérrez.

Édison Chávez, ex prefecto y ex diputado,  virtual congresista por SP, promovió su campaña con el eslogan: “La revancha popular de los primitivos de Napo”, en alusión al calificativo que –según dice– dieron algunos quiteños a quienes respaldaban al ex presidente, cesado por el Congreso por abandono del cargo.

Esa frase también se usaba como nombre de un programa de motivación en el canal local Lídervisión, de propiedad de Chávez. “Este resultado es una lección del pueblo ecuatoriano por la injusticia de haberle botado a Lucio del poder. Ahora voy al Congreso a enjuiciar al golpista Palacio”, refiere el personaje, quien también tilda con ese mismo calificativo al candidato Rafael Correa.

En la Sierra
En las provincias serranas de Bolívar, Cañar, Chimborazo y Cotopaxi, SP volvió a ganar como en el 2004. El principal derrotado es Pachakutik, brazo político de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie). Cuando el ex presidente estuvo en el cargo, grupos indígenas crearon una organización paralela a la Conaie, que en estas elecciones trabajó por SP.

En Quisapincha, por ejemplo, Cayetano Toala, dirigente del sector que participó como candidato a concejal de Ambato, nada pudo hacer para evitar una derrota aplastante frente a los partidarios de SP, en su mayoría indígenas evangélicos.

Luis Córdova, técnico de proyectos del pueblo Quisapincha, analiza: “Gutiérrez dividió a los indígenas con dádivas. Entregó picos, palas y dinero para proyectos productivos. Ahora, con estrategia militar, se trabajó de familia en familia. Quienes recibieron sus favores desde el poder hoy fueron incondicionales”.

El técnico considera que la estrategia gutierrista dañó la organización. La gente se mal acostumbró y vive de limosnas, no se da cuenta de que está más en la miseria, dice.

En la Costa
El agro costeño, sobre todo de Guayas y Los Ríos, también aportó en la alta votación gutierrista. En Los Ríos, ex fortín socialcristiano y roldosista, SP ganó con el 45,57% de los votos. Pedro Almeida, ex gobernador y candidato a diputado, utilizó su radio Carnaval para pedir el voto.

Rosa Aguirre, de Puebloviejo, indica que Lucio Gutiérrez apoyó al campo y por eso votó por su hermano. Esa ayuda la alaban los arroceros y maiceros. El gobierno gutierrista importó úrea (fertilizante) y en esa época se comercializaba a $ 8. Hoy el producto está a $ 18. Se prohibió la importación de arroz, maíz y soya y los precios se mantuvieron altos.

Ángel Arboleda, maicero de Ventanas, define: “Fue el único que se acordó del campo. Cómo no vamos a votar por su hermano y por su lista”.

Esos votos están sembrados en el agro. En la segunda vuelta, ¿quién los cosechará?

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